"No me voy a ir de aquí, de ninguna manera. Si quieren que me vaya, incluso 1.500.000 pesos serían poco en indemnización. Creo que hasta tendría que ser más", enfatizó.
Su oposición a cualquier maniobra que lo obligue a marcharse lo tiene muy inquieto, pero confía en sí mismo para evitarlo y también en la ayuda de los vecinos, que lo conocen hace ya muchos años.
Sin embargo, lo que no le ha dado tregua últimamente es el frío y la lluvia. A tal punto que no aguantó seguir pernoctando y pasar el día en la copa del gran sauce que lo convirtió en Tarzán.