En el barrio El Espejo, ubicado en el confín noreste de Cipolletti, más allá del establecimiento penal local, se retomó el proceso de urbanización del sector con la mensura de manzanas y calles, a la vez que se concretó la instalación de una cisterna para suplir las necesidades de agua de los vecinos durante la época invernal.
Los avances son significativos pero no por ello se han logrado superar todos los inconvenientes que existen en la comunidad. Porque el trabajo iniciado por un agrimensor designado por el Municipio todavía no se sabe a ciencia cierta cuándo concluirá, debido a que el trazado de las calles perjudicará las viviendas de varios pobladores, que probablemente tendrán que dejar sus casas y propiedades porque aparece muy difícil que puedan permanecer donde están viviendo.
Sentimientos encontrados hay por estos días. Hay alegría por la cisterna porque en esta estación no faltará el agua. Ocurre que en otoño-invierno se interrumpe el abastecimiento desde la planta de filtrado rápido, ya que el fin de la temporada de riego interrumpe la captación del líquido desde el canal principal.
En El Espejo hay también una conexión con la red mayor desde el Distrito Vecinal Noreste, pero el agua que aporta llega con muy baja presión y sólo por las noches se puede aprovechar. Por eso, la instalación de dos tanques de 2700 litros cada uno, que conforman la cisterna, permitirá que en los hogares no haya escasez durante todo el día.
Ceferino Vojel, titular de la Junta Vecinal del barrio hace 12 años, manifestó su agradecimiento por este aporte de la comuna y también por el proceso de mensura urbanística que está en marcha. A partir de sus resultados, se podrá mejorar la provisión de otros servicios como la electricidad, precaria y basada en el enganche al tendido existente.
Sin embargo, el dirigente destacó que no hay fecha para la conclusión de las tareas de agrimensura y, además, hay de 5 a 7 casos de viviendas que están enclavadas en la traza de una o dos calles, razón por la cual es posible que sus moradores se tengan que mudar hasta un nuevo emplazamiento. Para ellos, el Municipio debería colaborar con la construcción de sus nuevas moradas, pues se trata en su mayoría de familias de condición humilde y que no pueden volver a gastar para tener un hogar. Todos estos temas deberán ser motivo de diálogo con el intendente Aníbal Tortoriello.
2700 litros de agua conserva cada uno de los dos tanques que serán la cisterna de la barriada.
Cría de cerdos y recicle de basura
Unas 40 familias conforman el barrio El Espejo, bautizado así por la gran cantidad de vidrios y botellas rotas que había en sus tierras cuando se inició el asentamiento hace más de 20 años. Los restos vítreos, testimonio de la existencia de un viejo basural en la zona, brillaban al sol y la superficie parecía sembrada de espejos. Gran parte de los habitantes se dedican a la cría de chanchos y a las changas, y hay otros que trabajan o lo han hecho como recicladores en el vertedero actual. Por ello, con la urbanización retomada por la actual gestión, si bien habrá beneficios, también habrá problemas. Quienes tienen cerdos eventualmente no podrán trabajar más en eso y puede que deban emigrar. En tanto, quienes frecuentaban el basural y acumularon grandes cantidades de desechos en sus predios, tendrán que desprenderse de ese material. El dirigente Ceferino Vogel dijo que el intendente Aníbal Tortoriello “podría venir al barrio y conversar de estos y otros temas con nosotros”. De ser así, confía en que se hallarán las soluciones más adecuadas.