De esta forma, se desarrolló la primera parte del juicio, que es presidido por los integrantes de la Cámara en lo Criminal Segunda de Cipolletti y que tiene como fiscal a Marcelo Gómez; en la querella al abogado particular Iván Chelía; y, la defensa, responsabilidad de Juan Pablo Piombo.
A Gandini se le atribuyen los delitos de "
abuso sexual con acceso carnal en forma reiterada agravado por haber sido cometido a un menor de 18 años y aprovechando la situación de convivencia, en concurso ideal con promoción de corrupción de menores agravada por ser menor de 13 años y aprovechando la situación de convivencia".
Ayer el acusado tuvo oportunidad de dar su versión de los hechos pero se abstuvo. Después empezó la ronda de testigos con la denunciante.
La víctima brindó todos los detalles de los abusos presuntamente cometidos por Gandini en los años 2002, 2005 y 2011. Sobre las excusas para encontrarse con ella, la joven dijo al tribunal que el acusado se quejaba de su soledad debido a que sus hijos ya estaban grandes. Luego, aseguraba a sus padres que "la quería como a una hija". Mediante este engaño, conseguía abusarla fines de semana y en ocasiones, "durante la semana", precisó.
La situación pareció cortarse cuando el hombre se mudó pero regresó a la ciudad y volvió el acoso permanente, explicó la víctima.
Regalos y un hermano, también víctimaEl acusado de las violaciones, Luis Gandini, para mantener el silencio de la víctima le regalaba golosinas, dinero y otros obsequios, recordó ayer la víctima. Asimismo, reveló que su hermano también fue atacado sexualmente cuando tenía 12 años.
Gandini, de 61 años, es muy conocido en Cipolletti porque fue el dueño del boliche Zakoga. Según lo que contó ayer al tribunal, se encuentra divorciado, es padre de tres hijos y vive en un hogar de tránsito en la ciudad de Buenos Aires.