El crimen ocurrió el 30 de marzo de 2012 en una vivienda de José Hernández y Ecuador. Los acusados pasaron en una moto y efectuaron un disparo, que increíblemente hirió a tres personas y mató a dos. La bala hirió fatalmente a Jonathan Ruiz Díaz y a Daniel Morales, quienes murieron poco después. Un tercer lesionado, sobrevivió. Sepúlveda y Dell’Oro fueron detenidos tres meses después del crimen en una serie de allanamientos que se hicieron en Neuquén; mientras que Leguizamón Alcaide fue atrapado a los seis meses: estaba oculto en Mendoza.
Durante la investigación del caso, en numerosas ocasiones se aseguró que el móvil del ataque fue un ajuste de cuentas vinculado con el narcotráfico y hace dos semanas, una amenaza mafiosa contra un testigo reavivó esa hipótesis.
Uno de los jóvenes citados a declarar durante el juicio fue trasladado desde su casa en Cipolletti a Barda del Medio, donde lo balearon y amenazaron de muerte en un descampado. Fuentes judiciales informaron que no desistirán de su testimonio y que es incomprensible lo que ocurrió, ya que esta persona dio su versión de lo sucedido en la etapa instructiva. “No entendemos por qué hicieron algo así, ya que todo lo que declaró está escrito en el expediente. No tiene ningún sentido”, se aseguró.
El hombre fue abandonado, desnudo, y con una clara advertencia: “Cuidado con lo que declarás”.