El día de la identidad cipoleña

Se cumplen 46 años del Cipoletazo, en defensa de Julio Salto.

Hace 46 años los cipoleños le daban forma definitiva a un rasgo que aún hoy conservan: la profunda pertenencia a su ciudad. Ayer, sobre la supremacía política de Roca, y hoy por encima de la economía neuquina, la mayoría de los vecinos no se despega del pago y defiende los intereses comunes. El 12 de septiembre de 1969 una pueblada insuperable ratificó en el cargo al jefe comunal, el reconocido Julio Dante Salto, a quien la dictadura quería desplazar. Y frenó definitivamente el proyecto de unir Roca con Bariloche sin pasar por Cipolletti.
El Cipoletazo es uno de los momentos clave, si no el más importante, de la historia local y hoy será recordado tanto en el museo Carlos Ameghino como en la sede del MPP, en la antigua casa de la familia Salto, con una transmisión especial de LU19.
Salto lideraba la resistencia cipoleña al proyecto del gobierno provincial de facto que proponía conectar el Alto Valle con Bariloche a través de Paso Córdova, en lugar de la actual traza de la Ruta 22. El comisionado pedía que el dinero se usara para la construcción de viviendas, y por ello se había dispuesto que lo separaran del cargo y el pueblo salió a las calles. Hubo decenas de movilizaciones y días de alta tensión que desencadenaron en el Cipoletazo.
El 12 de septiembre, tras reuniones, presiones y reclamos, una comitiva del gobierno provincial llegó hasta Cipolletti para echar a Salto de su cargo. La resistencia fue tan fuerte, que hasta un comisario fue arrojado por una ventana de la comuna –en el actual edificio de recaudaciones– y, según algunos historiadores, los vecinos siguieron golpeándolo en el piso. La consigna, difundida por comerciantes y trabajadores, era clara y firme: Salto era intocable.
Y los representantes de provincia se fueron sin cumplir su trabajo. Las consecuencias las pagaron los interventores de la provincia, ya que el líder de la dictadura, Juan Carlos Onganía, reemplazó a la cúpula provincial. Salto, finalmente, también dio un paso al costado, permitiendo que otro vecino de la ciudad y médico como él, Alfredo Chertudi, asumiera el gobierno local, lo que disipó totalmente las tensiones.
La gesta histórica del Cipoletazo se transmitió de boca en boca por generaciones, contribuyendo a la formación de un sentido de pertenencia que trascendió la guerra fría Cipolletti-Roca y aún se palpa en aquellas calles que Salto defendió con pasión.

Homenajes
El Cipoletazo se recordará desde  las 11, en la sede del Museo Provincial Carlos Amegino, ubicado junto al Marabunta Rugby Club, con una ceremonia encabezada por el responsable de la institución, Carlos Muñoz. El lugar cuenta con una muestra de imágenes gigantes de la pueblada.
En tanto, LU19 transmitirá desde la casa de Salto (Sáenz Peña 58), entre las 18 y las 20. La radio, en 1969, jugó un rol clave en la gesta histórica de los cipoleños, informando minuto a minuto los intentos por desalojar a Salto del poder.