Tras su detención en las 1200 Viviendas, el principal acusado de apuñalar salvajemente a Antinao fue llevado a declarar y amparándose en sus derechos constitucionales, decidió guardar silencio. De esta forma, no se pudo confirmar su versión y sólo trascendió que mantenía una vieja rivalidad con la víctima, que se acrecentó cuando Antinao inició una relación afectiva con una de sus ex parejas. El día del crimen, el joven asesinado caminaba junto a la ex concubina del victimario y fue interceptado en plena calle. Primero fueron insultos, pero luego la disputa derivó en un violento ataque con un cuchillo de grandes dimensiones. Fueron no menos de cinco estocadas, que determinaron su muerte casi instantánea.