El peronismo cipoleño y sectores aliados propiciaron durante la semana un gran debate público por su propuesta de cambiar de nombre a la calle Julio Argentino Roca para rebautizarla "Presidente Néstor Kirchner". La iniciativa generó inmediatos posicionamientos políticos, la mayoría contrarios aunque con distintas argumentaciones, pero también puso en discusión un tema que está latente hace mucho tiempo: la pertinencia de las denominaciones de algunas calles que recuerdan épocas antidemocráticas, surgidas al fragor de golpes de Estado.
Figura histórica polémica si las hay, Julio Roca se cuenta entre los personajes más resistidos y cuestionados por amplios sectores de la sociedad argentina. Asociado a la mal llamada "Conquista del Desierto", se lo fustiga por la matanza de indígenas que habitaban estas tierras que no eran, por ello mismo, un desierto. El hecho de que en muchos carteles señalizadores de la calle que lleva su nombre haya viejas pintadas en que dice "genocida", revelan la persistencia del rechazo que genera su personalidad.
Tras el repentino fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner, en todo el país surgieron muestras de apoyo y devoción por su labor, que aun distan de haber menguado. En Río Gallegos, su ciudad natal, ya se ha borrado el nombre a una avenida para ponerle el suyo. La denominación que se tachó fue, precisamente también, la de Julio Roca.
Partido sin representación en el escuálido, por el número de sus integrantes, Concejo Deliberante local (tiene solamente seis miembros), el Justicialismo cipoleño está lejos de poder tomar una decisión sobre la denominación de la calle Roca. En realidad, se puede columbrar que lo que buscó con su medida fue plantar bandera con el nombre de Kirchner y dejar sentada la presencia del kirchnerismo en Cipolletti. La fuerza de este ideario se medirá, a futuro, de dos formas: con la junta de firmas que impulsan para rebautizar la calle y con las elecciones de 2011.
Pero el debate político ha cundido. Entre quienes han rechazado la nueva denominación figuran el partido Redes, con Fabián Gatti a la cabeza; el referente de los derechos Humanos y Proyecto Sur, Carlos Segovia, y la Juventud Radical, que propuso dar el nombre de René Favaloro a la arteria, de decidirse su modificación. Hasta el intendente Alberto Weretilneck puso sus reparos a la propuesta, ya que, según él, debiera consultarse antes a los vecinos, además de tratarse la Roca de una calle principal y con una historia propia. No rechazó, de todos modos, que eventualmente el nombre de Kirchner podría bautizar a otra calle o un espacio verde local.
A todo esto, algunos han recordado que existirían disposiciones y costumbres de dar el nombre de una personalidad solamente después de transcurridos varios años de su muerte. Otros, directamente, han dicho que la denominación Kirchner no puede existir en la ciudad. La discusión todavía no ha acallado. Por lo pronto, ha traído aparejada la necesidad de debatir las designaciones de algunas calles. La propia Roca figura entre ellas, pero también la Pedro Eugenio Aramburu, la Puerto Belgrano, la Independencia y la Libertad, asociadas con la Revolución Libertadora que derrocó, en golpe de Estado, al presidente Juan Domingo Perón. Presidente democrático, como lo fue Kirchner, que ahora, o en el futuro, recibirá el homenaje que se merece como otros presidentes de estos tiempos, como Raúl Alfonsín, por ejemplo, ambos de relevancia histórica para la Argentina.