“Hasta el viernes no se sabía si se levantaba el paro y es muy difícil poder organizar un partido con ochenta tipos sin tener esa certeza”, manifestó Diego Manzón, entrenador del Azul.
Jorge Tacco, presidente de la Unión dio su versión: “Desde el sector de competencias lo que buscamos ante esta situación fue preservar que se jugara. Por eso si un partido y más un clásico no se juega, nos genera malestar. Cuando me comunique con Adrián Garnero, presidente de Marabunta, me dijo que sus jugadores estaban dispuestos y cuando hice lo mismo con Andrés Kubli de Neuquén, me dijo que ellos no tenían los jugadores disponibles”.
Las idas y vueltas estiraron una situación que afecta a ambos equipos: la falta de competencia. Tras la eliminación en el Torneo del Interior, Marabunta y Neuquén estuvieron un mes sin competir oficialmente. Cuando se puso en marcha jugaron dos fechas y la actividad volvió a pararse, esta vez por un problema ajeno a la Unión, aunque la inactividad podría haberse disminuido. Catriel y Roca RC sí jugaron, con un triunfo de 37 a 31 de los petroleros.