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El Chacal cipoleño vuelve al banquillo por violación

La víctima fue su hija menor. Está preso por abusar de las hermanas.

Gustavo Arroyo

arroyog@lmneuquen.com.ar

Durante esta semana, una pericia llevada adelante por el Juzgado de Instrucción 4, de Santiago Márquez Gauna, pondrá casi punto final a un nuevo proceso en contra del denominado “Chacal” cipoleño, que permanece preso por los abusos cometidos contra su hija mayor y una hijastra. La investigación es por otro hecho aberrante como la violación de su hija menor, un delito que cometió durante las salidas transitorias de la cárcel. La movilización de las propias víctimas y otras organizaciones evitaron que consiguiera la libertad tras cumplir gran parte de la pena anterior.

El procesamiento por abuso con acceso carnal fue confirmado por los integrantes de la Cámara en lo Criminal Segunda de Cipolletti y el hombre identificado por sus iniciales como A.S. deberá enfrentar un juicio oral durante 2017.

La causa en su contra se activó en los últimos meses luego de que sus hijas y organizaciones no gubernamentales alertaran de que estaba muy cerca de abandonar la cárcel en forma definitiva porque había cumplido una porción importante de una pena de prisión de 11 años.

Las quejas de las víctimas y sus familiares movilizaron a la Justicia local y el Chacal sumó un nuevo procesamiento, con prisión preventiva. La medida adoptada por Márquez Gauna coincidió con el pedido de la fiscalía, a cargo de Rita Lucía, quien advirtió el riesgo de fuga.

En cuanto a los abusos cometidos contra su hija menor, se dieron a partir de agosto de 2014 y cuando la víctima tenía sólo 12 años. Los ataques sexuales se desarrollaban durante sus salidas de la cárcel e incluyeron una violación.

La investigación permitió distinguir tres hechos concretos y el juez de primera instancia ordenó distintas medidas de prueba. Uno de los últimos trámites se llevará a cabo el viernes, cuando declare una hermana de la víctima.

La situación de las hijas del violador no fue fácil debido a que integrantes del círculo familiar pusieron en duda sus dichos; sin embargo, después consiguieron el apoyo de organizaciones sociales y hasta decidieron manifestarse para que el condenado no recupere la libertad.

El miedo no frenó la denuncia en la Justicia

A.S. tiene 41 años y no se pueden brindar sus datos filiatorios completos debido a que la causa penal involucra a una menor. La hija del presidiario tiene 14 y las otras víctimas, 24 y 26 años.

En el auto de procesamiento inicial, el juez Santiago Márquez Gauna indicó que “la víctima no sólo relata que este (su padre) la abusó, sino que, contrariando las normas de las salidas transitorias, se alcoholizaba, se drogaba y no se mantenía dentro del domicilio donde estaba autorizada su salida bajo tuición”.

Más allá del temor hacia el violador, la menor contó a sus hermanas sobre los abusos y de esta forma se presentaron ante la fiscalía para denunciar lo que estaba ocurriendo durante sus salidas de la cárcel.

La familia de la víctima se constituyó como querellante y siguen de cerca la investigación, que podría ser elevada a juicio antes de fin de año o en las primeras semanas tras la feria judicial. Si suma una nueva condena, se considerará como agravante su reincidencia.