El baile, un medio para los valores
Egresado de la Escuela Experimental de Danza Contemporánea, Nicolás Álvarez es la nueva adquisición de La Caja Mágica, Roca 381. Paralelamente, realizó trabajos en un instituto de comedia musical, con la intensión de explorar la fusión entre las formas artísticas.
Con ese bagaje, el joven bailarín, quien encontró en la danza la libertad que los cálculos no le daban –es egresado de una escuela técnica-, dicta clases para principiantes, desde los tres años y para avanzados, en el instituto cipoleño. Álvarez reparte su tiempo siempre entre talleres de comedia musical y danza contemporánea.
Álvarez busca ampliar las miradas sobre las posibilidades que ofrece el arte que enseña, rompiendo los encasillamientos que existen en el ambiente de la danza. “Creo que hay muchas formas de hacer un show. En general, se piensa que el cuerpo debe ser erótico, incluso sexual y que es la única manera de hacer un espectáculo”, afirmó el bailarín. “Pero, una obra puede tener muchas maneras de comunicar y busco que mis alumnos se den cuenta de las posibles entradas que hay”, indicó.
Luego de ofrecer los fundamentos de sus cursos, también explicó que imparte enseñanza para los niños de tres años en adelante. “Con los más pequeños, como son muy chiquitos, lo que se trabaja es un reconocimiento corporal”, dijo el bailarín. “Se trabaja mencionándoles las extremidades, por ejemplo, la mano, el codo, el brazo. Entonces ellos aprenden a usar la energía de su cuerpo y a descubrir los movimientos”, detalló.
Cooperación y diversidad
Otros de los aspectos que a Álvarez le interesa que sus alumnas y alumnos comprendan es que no se debe contar con un aspecto físico determinado para bailar. “Es muy lindo ver cómo las y los jóvenes se ponen contentos al ver que pueden hacer cosas. Muchas dicen que no creían que podían bailar de esa manera”, afirmó.
“Lo mismo pasa con los varones. Se tienen prejuicios con el baile, pero después se dan cuenta de que no los deben tener”, añadió Álvarez.
Además, al bailarín le interesa desterrar la individualidad y la competencia, que son inculcadas por muchos profesores de danza en sus estudiantes. “En el ambiente hay muchos que quieren ser más que los demás, y compiten todo el tiempo”, señaló. “Pero no debe ser así, intento que mis alumnos aprendan a colaborar entre ellos. Es una mejor manera de hacer las cosas”.
Proyectos
La inclusión de Álvarez en La Caja Mágica no sólo es para ser parte del instituto. El bailarín también forma parte de los planes que tienen los directores Jorge Onofri e Ileana Brotsky para la conformación de La Caja Escénica, la primera sala teatral independiente de la ciudad.
En ese lugar, Álvarez dará muestras de su talento presentando espectáculos propios.
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