Hinricksen, un empresario allense, siempre negó que su galpón se haya utilizado para camuflar 3.300 kilos de cocaína de alta pureza en cargamentos de manzanas de exportación, que le dieron nombre al caso, conocido como Manzanas Blancas. Sin embargo, los camaristas Pedro David, Alejandro Slokar y Liliana Catucci ratificaron el fallo de primera instancia que lo sentenció como uno de los integrantes de la red de narcos que enviaba droga a España, para su distribución en toda Europa, utilizando como pantalla un negocio lícito y común en la región: la exportación de frutas frescas.