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El alcohol cero neuquino golpea de este lado del río

Autoridades y comerciantes cipoleños piden que den marcha atrás.

Comerciantes y vecinos cipoleños paran las antenas desde que rige la tolerancia cero de alcohol al volante, del otro lado de los puentes carreteros. Muchos consideran que la polémica medida es una exageración de dudosa eficacia a la hora de evitar una desgracia; y aunque su impacto y alcance todavía no se pueden medir, ya genera algunas discrepancias con la vecina ciudad.

Incluso, desde la Municipalidad toman distancia de la ordenanza que aprobaron los neuquinos y reparan en la cantidad de quejas y reclamos que ha generado, al punto de sugerir una revisión.

“Tiramos de cuerdas diferentes”, opinó el secretario municipal de Fiscalización y Organización Interna, Enrique Sales, quien añadió: “Para todo el país, rige el 0,5 de alcohol en sangre, como límite máximo permitido para los automovilistas; pero en Neuquén, la tolerancia es cero para todos los ciudadanos”.

Con esos parámetros, el funcionario advirtió que por tomar una sola copa de vino, pasando el puente el conductor ya está alcoholizado. “Siempre van a ocurrir accidentes, me parece un poco excesivo”, admitió.

Desde el Municipio cipoleño criticaron la medida neuquina y aseguran que va a contramarcha del resto del país. Polémica en puerta.

Más duro fue en sus impresiones el titular de la Cámara de Industria y Comercio, Luis Bunter, quien sentenció: “Nosotros no queremos ser más papistas que el Papa en un momento muy delicado para todo el país”.

No descartó que, luego de innovar sobre la problemática del alcohol, Neuquén tenga que retroceder, si lo único que logra con una medida tan radical como la que entró en vigor el mes pasado es generar bronca y malestar y desalentar aún más las ventas del rubro gastronómico.

En su opinión, una copita de vino no hace a la diferencia y el objetivo que persigue la tolerancia cero no es proteger la vida, sino multar y recaudar. “Por algo, la ley nacional establece que el máximo tolerado es de 0,5 de alcohol en sangre”, recordó.

También abrió el paraguas ante la posibilidad de que la ciudad quiera “copiar” la ordenanza neuquina, como intentó hacerlo para prohibir la pirotecnia y, finalmente, tuvo que echarse para atrás.

“Tiramos de cuerdas diferentes. Para todo el país rige el 0.5 de alcohol en sangre, pero en Neuquén, la tolerancia es cero”. Enrique Sales. Secretario de Fiscalización y Organización Interna de Cipolletti

Mañana, la CIC mantendrá una reunión con los comerciantes del rubro para sondear la opinión de cada uno. En diálogo con LM Cipolletti, el dueño de La Nonnina, Luis Sepúlveda, confirmó que la tolerancia cero de alcohol en Neuquén tuvo su impacto negativo en la venta de vinos, aunque no puede medir el alcance de la medida con precisión, pues la actividad ya está parada por la coyuntura económica que atraviesa el país.

“Influye y bastante, más en este rubro, ya que con una copa de vino que tome el cliente ya le salta la ficha en la calle. Me parece excesivo”, opinó Josué, al frente de la caja en el restorán La Cocina.

Para el comerciante, también resulta un tanto “exagerado” y consideró que la medida tendría que tomar como referencia el horario de mayor exposición y riesgo.

“Si quieren aplicar la ley seca, tendrían que tomar como referencia un horario. Que lo hagan de 2 a 7 de la mañana, cuando la gente sale del boliche y realmente ocurren los accidentes de tránsito. La persona que sale a cenar no es la que sale a chocar gente”, sostuvo.

De todas maneras, el comerciante advirtió que con la tolerancia cero de alcohol puede ocurrir lo que pasó con la prohibición de fumar en espacios públicos: “Al principio impacta, después la gente se acomoda”.

Gastronómicos apoyan la medida

En medio de las controversias que genera la tolerancia cero de alcohol en la capital neuquina, y su incidencia en la Confluencia, el titular del sindicato de los gastronómicos en la zona, Jorge Bascur, fue categórico al apoyar la medida: “Las ventas seguramente que algo han caído, pero los argentinos nos tenemos que acostumbrar a respetar las normas. Para mí, la medida es acertada porque la desgracia no se paga con nada”.