Andrés César Méndez Montecino, el hombre de origen chileno acusado de asesinar a un joven en un camping de Balsa Las Perlas, se fugó del Penal 2 de General Roca camuflado como visitante. Lo hizo por la puerta principal, del brazo de su cuñada, quien había ido a verlo junto con el hermano del recluso.
Simulando ser el esposo de su cuñada, salió del pabellón diez hasta el exterior burlando al menos dos controles penitenciarios. La Policía descubrió la fuga minutos después porque la mujer volvió a entrar a la alcaidía y delató al preso.
La señora tenía, además, otra motivación para volver: dentro de la alcaidía había quedado su marido y fue por él. Lo hizo llorando, como si fuese una víctima más del accionar de su cuñado. “Según sus dichos, había salido con él del penal bajo presión”, indicaron fuentes cercanas a la alcaidía.
Entonces, la mujer no quedó detenida. Tampoco su marido, quien había quedado dentro del pabellón en lugar de su hermano.
La Policía ahora investiga ahora si los familiares de Méndez Montecino formaron parte de un complot para facilitar su huida. No sólo porque el chileno se sirvió de su cuñada para salir del penal, sino porque su hermano también fue una pieza clave en el resultado final. “Hubo intercambio de ropa”, afirmaron fuentes penitenciarias.
Así, el recluso engañó a la guardia, que lo confundió con su hermano. La maniobra fue posible en el interior de su celda, pues en el pabellón diez, las visitas pueden ingresar sin que medie dentro de los calabozos la presencia de un guardia.
Méndez, de 35 años, ingresó al penal el 29 de abril, y al momento de la fuga se encontraba alojado en el pabellón diez porque no tiene condena, aunque sí un procesamiento con prisión preventiva por un homicidio que está firme y que investiga el Juzgado de Instrucción 4 de Cipolletti (ver aparte).
El hecho que se investiga ocurrió alrededor de las 18 del domingo, en el lapso de unos 15 minutos, cuando la alcaidía recibía la visita de unas 276 personas.
Luego de que Méndez Montecino saliera de la cárcel y su cuñada volviera a la unidad para alertar a la guardia de la fuga, la Policía inició de inmediato la búsqueda. “Se irradió el alerta radial a todas las unidades y se realizó un rastrillaje por la zona que no dio resultados”, indicaron las autoridades penitenciarias.
Se desconoce si efectivamente el preso contaba con apoyo externo para perderse de vista. Hasta ayer era intensamente buscando por la Policía.
Cipolletti y zonas aledañas también estaban al tanto de la fuga. Incluso en Neuquén, donde el recluso tiene familia.
En diálogo con LM Cipolletti, las autoridades penitenciarias suponen que no hubo “mala fe” de parte del personal que habría sido engañado por el recluso. No obstante ello, ya se inició un sumario interno para determinar posibles responsabilidades. La causa judicial en trámite investiga una fuga, ya que Méndez Montecino pasó los controles como visitante sin necesidad de ejercer violencia. En el caso también interviene el Juzgado de Instrucción 12 de Roca.