El damnificado sufrió graves quemaduras al recibir una descarga de 13.000 voltios, lo que además le provocó una ceguera e incapacidad permanentes. El hecho ocurrió en 2003, cuando la víctima -que en ese entonces tenía 17 años- se acercó a una columna que no estaba señalizada ni cercada y tenía una bajada a tierra defectuosa con cables sueltos.
La Cámara elevó la condena de daños y perjuicios que se había dictado en primera instancia y reconoció al damnificado una indemnización de 570.000 pesos en concepto de incapacidad sobreviniente y 800.000 pesos por daño moral, totalizando la condena la suma de $ 1.408.000.
En su defensa, Edersa negó haber tenido responsabilidad en el hecho, rechazando la versión de la familia sobre que se electrocutó “al detenerse a orinar cerca de la columna”. Por el contrario, la empresa sostuvo que el joven recibió la descarga cuando “acometía contra las instalaciones de la empresa”, destacando que en ese sector es “frecuente el robo de cables”.
Sin embargo, la Cámara definió que esto no pudo ser probado y el Tribunal elevó a 800.000 pesos la indemnización por daño moral, con los intereses correspondientes.