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Dueños de Única denuncian "persecución" de la comuna

El boliche sufrió la rotura de un ventanal y fue amonestado por inspectores.

Días de gran inquietud y preocupación están viviendo los propietarios y el personal del boliche Única, ubicado en Miguel Muñoz y Fernández Oro. El sábado, en horas de la tarde, le rompieron, al parecer de una pedrada, un gran ventanal de vidrio laminado. Por el hecho, se haría en las próximas horas una exposición policial para determinar la autoría y las causas del episodio. Pero, para quienes están vinculados al lugar, las sorpresas desagradables no quedaron allí.

Y es que en la madrugada de ayer fueron visitados por inspectores de la Municipalidad, que les reclamaron la reparación inmediata del vidrio roto pese a lo reciente del hecho y a lo complicado que se vuelve cambiar de un momento a otro un ventanal de las características del dañado. El recambio se evalúa en unos 25.000 pesos, que los dueños esperan afrontar con el seguro de que disponen.

Pero no quedaron allí las exigencias formuladas por el personal de la comuna. Y lo más llamativo es que su actuación, aunque dentro de la órbita legal, se dio justo en una semana en que el bolichero Gastón Torralba, esposo de Cecilia Macanek, a cuyo nombre está el local nocturno, mantuvo una fuerte polémica con las autoridades del Municipio por la proliferación de fiestas en lugares no habilitados, en particular, por lo ocurrido en el salón de eventos de La Nonnina en la zona rural.

Ayer, Torralba dijo sentir “temor” por lo que está ocurriendo y dijo que no podía disociar la presencia de los inspectores con el debate abierto con el intendente Aníbal Tortoriello y el secretario de Gobierno, Diego Vázquez.

Además del arreglo del vidrio, los agentes municipales labraron actas de comprobación por vender cerveza en botellas y por presuntos ruidos molestos, además de solicitar el listado del personal de seguridad del establecimiento.

El bolichero aseguró estar sufriendo una “persecución” y, en tren de corroborar la presunción, dijo que tras la fiscalización se comunicó telefónicamente con otros propietarios del rubro, quienes le confirmaron que no habían tenido una visita similar. Los inspectores llegaron a las 5:15 de la madrugada y se retiraron a las 6:45. “En algún local se deja ingresar a menores y se consume alcohol y a mí, después de años, me vienen plantear ruidos molestos”, enfatizó.