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Dos gigantes a los Juegos Parapanamericanos

Ezequiel (básquet) y Matías (natación) representarán al país.

Guadalupe Maqueda

maquedag@lmneuquen.com.ar

Los une el deporte, el deseo de superarse y correr sus propios límites. El 14 de marzo, Ezequiel Hidalgo Espinoza y Matías Lascano, ambos de 18 años, se sumarán a la delegación argentina para participar de los Juegos Parapanamericanos que se desarrollarán en San Pablo (Brasil), la antesala de los Paralímpicos. Es la primera vez que llegan tan lejos.

Ezequiel Hidalgo Espinoza es oriundo de Fernández Oro, pero juega al básquet en Cipolletti junto a la Asociación Civil Deportiva Inclusiva Social (ACDIS). Nació con una anomalía en la columna vertebral -mielomeningocele- que le impide realizar ciertos movimientos y a raíz de la cual tiene una válvula en la cabeza. Sin embargo, arriba de una silla de juego es un talento que roba la pelota y hace marcas desde hace dos años. Desde la selección nacional de básquet lo descubrieron en 2016 y ahora lo convocaron para participar de los Juegos Parapanamericanos en San Pablo. “La clave es entrenar, y el acompañamiento de la familia y el equipo”, dijo Ezequiel.

Antes del básquet, también probó suerte en una pileta de natación, donde Matías, el otro joven que se va a San Pablo, fue bajando sus marcas torneo tras torneo hasta ganar un lugar en la selección nacional. Este cipoleño, de la misma edad, tiene una pierna amputada de nacimiento, pero para él no es un problema.

“Llego a los Juegos con mucha emoción y motivación para seguir entrenando. Todo esto se lo debo a mis papás y al apoyo del club y mis compañeros”. Matías Hidalgo Espinoza Nadador parapanamericano

Se maneja en bici, juega al fútbol y hace tres años comenzó a hacer natación para mejorar su espalda, por recomendación del profesor Víctor Aubert, de la Escuela Municipal Deportiva Inclusiva. Luego le tomó el gustito a la competición y nunca más paró. Entrena en el Club Cipolletti y compite para torneos convencionales y de discapacitados. “Llego a los Luegos con mucha emoción y motivación para seguir entrenando. Todo esto se lo debo a mis papás y al apoyo del club y mis compañeros”, expresó Matías.

Aseguró que entrenará hasta el último día y que quiere ganar, como todos. Su profesor es Omar Mariano, quien en diálogo con LM Cipolletti recordó sus inicios: “Llegó con miedo, con vergüenza, pero al poco tiempo se integró y fue uno más. Empezó a competir con el grupo de promocionales, superándose y bajando sus marcas”.

Consideró que los resultados obtenidos se logran con “voluntad, trabajo, dedicación, no hay otro secreto”, y añadió: “Es una motivación para el resto”. Alberto Vázquez, el entrenador de Ezequiel que se autodefine como un apasionado por el básquet, dijo que siente “un gran orgullo” y destacó de su alumno que sea una persona muy dedicada y comprometida. “Le pone todas las ganas”, acotó. La asociación tiene dos años de vida y llegar a los Juegos significa que hay que seguir trabajando, aunque les cuesta “horrores” conseguir los recursos sin apoyo oficial.

”Para mí la clave es entrenar, y el acompañamiento de la familia y el equipo”. Ezequiel Hidalgo Basquetbolista parapanamericano

Sin apoyo

“La Municipalidad no nos acompaña en nada, ni siquiera para tener un lugar donde entrenar tres veces por semana, como necesitamos (actualmente están en el Gimnasio Nº 1). Y nos encantaría poder contar con ese apoyo”, sostuvo Vázquez.

Un ejemplo: la silla de Ezequiel, algo así como el calzado para un deportista convencional, cuesta $58 mil y pesa 14 kilos, pero a nivel internacional los competidores están jugando con sillas de seis kilos. Eso sí, entrenaron duro, pero en un gimnasio que no tenía ni aros ni baños inclusivos.

Pese a estas carencias, Vázquez destacó las ganas de seguir trabajando y concluyó: “El deporte es una forma de poder rehabilitarse, física y psicológicamente. Es el camino para mostrarles a estos jóvenes que ellos pueden, que hay opciones”.

Aplicados

Deportistas y estudiantes

Más allá del deporte, Ezequiel y Matías también tienen una vida como alumnos de secundario. El primero estudia en la escuela Estación Limay, de donde egresará el año próximo. Cuando llegue ese momento, quiere seguir estudiando en una facultad de Córdoba. Por su parte, Matías cursa el último año del secundario en el CET 15, del barrio Luis Piedrabuena, de donde saldrá con el título técnico de Maestro Mayor de Obras.