Para participar, el Instituto Nacional de Educación Técnica -en conjunto con el Automóvil Club Argentino- envió a cada una de las escuelas participantes de todo el país un kit con los insumos necesarios para el armado del auto eléctrico. Cada equipo, orientado por sus profesores, debió diseñar y construir el chasis y la carrocería del vehículo, así como los sistemas de conducción (acelerador, frenos delanteros y traseros y barra de conducción).
Si bien se trata de una carrera, el ganador no es aquel que llega primero sino el que logra recorrer mayor distancia con una sola carga de batería.
El espíritu de la competición, según los propios organizadores, es el de inculcar a los estudiantes nociones básicas de cuidado del medio ambiente y en particular promover el aprendizaje integrado, utilizando el proceso de diseño y construcción para la aplicación de principios científicos, conceptos matemáticos y de sistemas tecnológicos; fomentando la construcción colectiva entre los participantes.
Lamentablemente, el fuerte temporal que azotó a la ciudad capital hizo que se suspendiera la prueba. Sin embargo, los equipos de las dos escuelas pasaron la revisión técnica obligatoria y quedaron habilitados para las dos próximas competencias, a realizarse el 16 de noviembre en Rafaela, Santa Fe, y el 30 de noviembre, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos.