En una pausa de su tarea, Donato conversó con este medio y lo primero que resaltó fue la calidez de la gente, las bellezas naturales de la zona y, por supuesto, los frutos que prodiga el golfo San Matías, su especialidad. "Es muy atrapante lo natural que es, no hay marca del hombre todavía", resaltó.
Además destacó que las almejas de San Antonio son muy conocidas: "Las usamos muchísimo en todo el país". Además, dijo que la merluza "tiene un sabor distinto, no es la misma que la que se pesca en Mar del Plata. Debe ser lo que come acá, o la especie que es más gustosa".
Como un ídolo
La llegada del chef, alrededor de las 19, fue sorpresiva. Se detuvo frente a la mesa donde estaban las colaboradoras que pelaban y cortaban, concentradas en la tarea, hasta que escucharon una voz con acento italiano que les aconsejó cómo trozar el morrón y se percataron de quién era.
Allí entonces la multitud se agolpó. Le tomaron cientos de fotos, le pidieron otros tantos autógrafos, recibió halagos y felicitaciones, y él siempre predispuesto, como los grandes ídolos.