Hasta allí se dirigió una comitiva policial. Los efectivos bajaron cautos del patrullero y comenzaron a observar el lugar con detenimiento, hasta que observan que por la parte posterior del local un joven salió por los techos con la intención de escapar. Le solicitaron a viva voz que se entregase, pero el sospechoso prefirió arrojarse desde un paredón de cuatro metros de altura para emprender la fuga. Sin embargo, nunca se pudo levantar y fue detenido en el acto.
Al identificarlo se percataron de que era un adolescente que no llega a los 16 años, pero que tiene en su haber una gran cantidad de entradas a las comisarías de la ciudad como consecuencia de robos reiterados y episodios de violencia.
Fue trasladado al hospital por una lesión en un tobillo, que después se comprobaría que había sido una luxación.
Los efectivos revisaron el lugar después de la detención y comprobaron que por la parte de atrás el pequeño delincuente ya había roto una puerta para ingresar a robar, pero no pudo llevarse nada debido a la rápida intervención policial.