El Albinegro jugará este domingo en el primer capítulo de una serie decisiva por el ascenso a la Primera Nacional. El equipo de Fabián Enríquez afronta uno de los partidos más importantes de la última década, con la ilusión de su gente como bandera.
La ilusión crece en Cipo y se siente cada vez más. Después de una campaña que lo depositó entre los cuatro mejores del Torneo Federal A, el Albinegro afrontará este domingo una prueba determinante en su camino hacia la Primera Nacional. Desde las 15:30, recibirá a Alvarado de Mar del Plata en La Visera de Cemento, por la ida de las semifinales, en una jornada que promete un marco imponente.
Cipo está a tres partidos del ascenso, más cerca que nunca en la última década de concretar un objetivo que moviliza a toda la ciudad. Primero deberá superar la serie frente al conjunto marplatense y después ganar la final por el primer ascenso. El recorrido todavía exige dos desafíos enormes, pero el equipo rionegrino llega fortalecido por sus últimas actuaciones y por la confianza que recuperó en el momento más importante de la temporada.
La expectativa también se trasladó a las tribunas. Después de la convocatoria que acompañó la clasificación ante Sol de América, cuando el equipo ganó 6-1 y desató una verdadera fiesta en el estadio, se espera otra multitud para alentar al Capataz. La dirigencia ya puso en marcha la venta y el canje de localidades, con la intención de que el domingo La Visera vuelva a vestirse de blanco y negro.
El conjunto dirigido por Fabián Enríquez llega a la semifinal después de una actuación contundente frente a Sol de América. El 6-1 del último domingo no solamente selló el pase entre los cuatro mejores del certamen, sino que también ratificó la fortaleza que construyó el Albinegro cuando juega en casa.
Cipo resolvió buena parte de aquella historia durante el primer tiempo, con eficacia, intensidad y una diferencia futbolística que se reflejó rápidamente en el marcador. La producción renovó el entusiasmo de los hinchas y confirmó que el equipo atraviesa un momento favorable para encarar una instancia en la que cada detalle puede resultar decisivo.
El cuerpo técnico, sin embargo, sabe que la semifinal plantea un escenario diferente. Alvarado tiene jugadores con experiencia y juventud, y buscará llevarse un resultado que le permita afrontar la revancha con mejores perspectivas. La concentración durante los 90 minutos será fundamental para un Cipolletti que necesita aprovechar la localía y construir una ventaja antes de viajar a Mar del Plata.
El rival será un viejo conocido. Alvarado consiguió su clasificación al derrotar 2-0 a Defensores de Belgrano de Villa Ramallo, con dos goles de Germán Sosa en el segundo tiempo. El equipo bonaerense también llega con argumentos para una serie que promete ser disputada y que enfrenta a dos conjuntos que compartieron la Zona Campeonato.
El antecedente inmediato favorece al Albinegro: el 13 de septiembre, Cipolletti se impuso por 1-0 en La Visera, con un tanto de Nicolás Peralta. Aquella victoria sirve como referencia, aunque el partido del domingo tendrá otra dimensión, con la clasificación a la final en juego y un margen de error mucho menor.
La llave se disputará a ida y vuelta. La revancha será el domingo 18 de octubre en Mar del Plata, donde Alvarado contará con ventaja deportiva por haber terminado mejor ubicado en la tabla de la fase anterior. Ambos equipos finalizaron con 15 puntos, pero el conjunto marplatense quedó por encima por diferencia de goles. Por eso, a Cipo no le alcanzará con igualar el resultado global: deberá ganar la serie para seguir en carrera por el ascenso.
En la preparación del encuentro, el entrenador recibió noticias alentadoras. Nicolás Trejo volverá a estar disponible después de cumplir la suspensión que arrastraba desde el partido de ida ante Sol de América. También evoluciona favorablemente Nicolás Peralta, quien convirtió dos goles en la última presentación y debió salir por una molestia física. El delantero entrenó a la par de sus compañeros y apunta a llegar en condiciones al domingo.
El árbitro designado para el primer partido será Fernando Rekers, quien tendrá la responsabilidad de conducir una semifinal de máxima exigencia. La designación generó atención en el entorno albinegro por los antecedentes del juez en la categoría.
La expectativa por el encuentro se refleja en la venta de entradas. La platea tiene un valor de 60.000 pesos, mientras que la popular cuesta 45.000. Para damas, menores de 12 años y jubilados, el precio establecido es de 25.000 pesos, con una tarifa de 40.000 para los menores de 12 que ingresen a platea.
La venta general se realiza en la secretaría del club, en Mengelle 210, y el domingo habrá una última posibilidad de adquirir localidades en la boletería de calle O'Higgins, desde las 10 hasta el comienzo del partido.
La cuenta regresiva ya empezó. Cipolletti sabe que tendrá enfrente a un rival difícil, que la serie no se resolverá en una sola tarde y que la revancha será en territorio visitante. Pero también conoce el peso de jugar en La Visera, con su gente empujando desde las tribunas.
Este domingo, el Capataz tendrá la primera oportunidad de acercarse a un ascenso que hace tiempo espera la ciudad. A tres partidos del objetivo, la ilusión está más viva que nunca.