El Albinegro jugará el domingo a las 11 de la mañana ante Sol de América en la vuelta de los cuartos de final del Federal A.
Cipo se juega este domingo mucho más que una clasificación. El partido ante Sol de América puede devolver al Albinegro a un lugar que no ocupa desde hace varias temporadas: las semifinales del Federal A. La posibilidad de superar los cuartos de final aparece otra vez en el horizonte, como aquella ilusión que se apagó en 2021 y que no se concreta hace 9 años.
Lejos quedó aquella campaña en la que el equipo dirigido por Gustavo Raggio despertó una expectativa que hacía tiempo no se sentía en la ciudad. El recorrido terminó en cuartos de final ante Chaco For Ever, por penales y en Río Cuarto.
Desde entonces, Cipo atravesó años muy diferentes: peleó por no descender, cambió entrenadores, volvió a los playoffs, pasó por la Reválida y comenzó a reconstruirse hasta llegar nuevamente a esta instancia.
La revancha ante Sol de América en La Visera de Cemento es uno de los compromisos más importantes que disputará el Capataz en los últimos años. Después de una temporada que lo tuvo otra vez entre los protagonistas, quedó a 90 minutos de superar una barrera que no consigue atravesar desde aquella recordada campaña.
Después de la pandemia comenzó a tomar forma el equipo que volvería a poner a Cipolletti en los primeros planos del Federal A. Gustavo Raggio había llegado sobre el cierre de 2020 y el Torneo de Transición, más allá de los resultados adversos, sirvió para construir una base.
Al año siguiente, todo cambió.
Cipo terminó tercero en la etapa clasificatoria, con 13 victorias, 10 empates y siete derrotas. La Visera se convirtió en una fortaleza y el equipo llegó a los cruces decisivos como uno de los protagonistas del campeonato.
En octavos derrotó 1-0 a Juventud Unida de Gualeguaychú, con gol de Cristian Taborda, y sacó el boleto a cuartos. El 21 de noviembre llegó el gran desafío: en cancha neutral, en el estadio de Estudiantes de Río Cuarto, enfrentó a Chaco For Ever. Los 90 minutos terminaron sin diferencias y todo tuvo que resolverse desde los doce pasos.
Cristian Taborda, Brian Meza y Manuel Berra convirtieron para Cipo, pero el arquero Gastón Canuto contuvo los remates de Juan Pablo Zárate y Lucas Mellado. El conjunto chaqueño avanzó y puso punto final a la ilusión albinegra. El golpe tuvo un condimento adicional: semanas después, el equipo dirigido por Daniel Cravero conseguiría el ascenso a la Primera Nacional.
También fue el final del ciclo de Raggio. La vara había quedado alta y el club no logró sostener aquel rendimiento en las temporadas siguientes.
De pelear arriba y ser uno de los candidatos al ascenso, Cipo pasó a mirar hacia abajo. Cipolletti atravesó una de sus temporadas más complejas de los últimos años. Germán Alecha comenzó como entrenador, luego asumió Luis Medero y Bruno Gorer terminó haciéndose cargo del plantel de manera interina, en un clima de tensión.
La temporada había comenzado con el duro 5-0 sufrido ante Vélez por Copa Argentina y el Federal A tampoco dio demasiado respiro. Alecha renunció en junio y Medero no consiguió encontrar la regularidad necesaria. La permanencia recién se aseguró a dos fechas del final.
Cipo visitó San Luis y se fue al descanso perdiendo 2-0 ante Juventud Unida Universitario. Lucas Chacana y Nello Matías Sosa, con una media tijera, rescataron un empate que terminó siendo vital. El Albinegro logró salvarse del descenso y cerró el año en casa con una victoria por la mínima ante Ferro de General Pico.
A la crisis deportiva se agregó la suspensión de La Visera por los incidentes frente a Independiente de Chivilcoy. Fue un año largo, desgastante y muy diferente al anterior.
Christian Lovrincevich fue elegido para iniciar una nueva etapa. Cipo comenzó bien en casa, pero una racha de seis partidos sin victorias volvió a encender las alarmas. Después de siete derrotas en 13 encuentros, el ciclo terminó y Darío Bonjour asumió el desafío.
El cambio fue notorio. El Albinegro volvió a hacerse fuerte en La Visera, comenzó a sumar afuera y pasó de mirar los últimos lugares a meterse otra vez en la pelea importante.
Terminó tercero en su zona y consiguió regresar a los playoffs. Le faltó poco para volver a la Copa Argentina, pero se metió en los octavos de final del Federal A. Sin embargo, la ilusión duró poco: en un único partido, Argentino de Monte Maíz lo goleó 4-0 en Córdoba y terminó con su temporada.
Gustavo Noto llegó con experiencia y nombres importantes, pero su ciclo duró apenas 11 partidos. Los resultados no aparecieron y la derrota ante Círculo Deportivo en Nicanor Otamendi precipitó su salida en junio, con Cipo merodeando la zona baja.
Otra vez, Bruno Gorer tomó las riendas de manera interina, aunque no pudo evitar que el equipo cayera en la Reválida. Después de dos partidos llegó Gabriel Nasta. Cipolletti ya estaba obligado a transitar ese camino y el principal objetivo pasó a ser otro: mantener la categoría.
Nasta modificó el sistema, apostó por una línea de tres y consiguió estabilizar al equipo. En 11 encuentros perdió apenas uno y, con un empate sin goles ante Ferro de General Pico, aseguró la permanencia dos fechas antes del cierre.
Con la categoría asegurada, Cipo se metió en los playoffs de la Reválida y volvió a cruzarse con Sol de América. La ida terminó 0-0 en La Visera y la revancha, en Formosa, quedó en manos del conjunto local por 3-1.
El siguiente intento tuvo como protagonista a un viejo verdugo. Daniel Cravero, entrenador de aquel Chaco For Ever que había eliminado a Cipo en 2021, llegó a la ciudad para conducir uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos tiempos.
Después de dos derrotas iniciales como visitante, el equipo despegó. Cipolletti dominó la primera etapa, terminó como líder de su zona y se clasificó a la Fase Campeonato con expectativas altas.
Comenzó el Nonagonal con fecha libre y luego perdió en Monte Maíz. Desde allí, aquel equipo dominante empezó a perderse, sufrió un bochornoso arbitraje contra Villa Mitre y terminó sumando apenas ocho puntos en la segunda fase.
De nuevo en la Reválida, por el camino largo hacia el segundo ascenso, se enfrentó a Kimberley en los octavos de final. El Dragón ganó 1-0 en Mar del Plata y el empate sin goles en La Visera terminó con el sueño albinegro.
Cravero había sido ratificado para tener revancha, pero un problema de salud obligó al entrenador a someterse a una operación a pocos días del inicio de la temporada. Cipolletti tuvo que resolver con celeridad cómo continuar con el proyecto.
La dirigencia miró hacia alguien que ya conocía la institución y a los jugadores. Fabián Enríquez, quien había formado parte del cuerpo técnico del Chango, tomó el mando.
El Colo recibió un plantel que atravesaba horas de incertidumbre y terminó construyendo un equipo competitivo. Cipo encontró regularidad, consiguió la clasificación a la Fase Campeonato y mejoró considerablemente la actuación del año anterior.
Después de la fecha libre, llegó el momento de la verdad: Olimpo en Bahía Blanca, Alvarado en La Visera y Juventud Antoniana en Salta. El cierre era de los más exigentes y consiguió siete puntos de nueve.
Esto depositó al Capataz nuevamente entre los ocho que buscan el primer ascenso. El primer partido de cuartos quedó en manos de los formoseños, pero Cipolletti vuelve a casa con la serie abierta, la ventaja deportiva y la posibilidad de resolver frente a su gente una cuenta pendiente que lleva varias temporadas.
Desde aquella tarde de noviembre de 2021 en Río Cuarto pasaron entrenadores, planteles, eliminaciones, campañas peleando abajo y otras que volvieron a encender la ilusión. Cinco temporadas después, Cipo está otra vez ahí, a un paso de las semifinales.