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Ceferino Díaz, en la memoria de los años dorados de Cipo: su historia en el albinegro

El exvolante central del Capataz, fallecido este viernes, dejó un gran recuerdo en los hinchas del fútbol de la región.

La noticia del fallecimiento de Ceferino Díaz sorprendió y entristeció a los melancólicos hinchas albinegros. Trajo recuerdos de aquel sueño de ver a Cipo en Primera A, de la mano de un equipo de jerarquía que jugaba bárbaro, y le ganaba a cualquiera y en cualquier cancha.

Ceferino Díaz arribó a Cipolletti en 1998, la comisión directiva decidió cambiar el chip de un club acostumbrado a pelear por mantenerse en el Nacional B, y contrató jugadores de jerarquía en todos los puestos para por fin pelear el ascenso.

En lo futbolístico, ese equipo de Yorno; Chazarreta, Viana Beledo, Medina y Squadrone; De Bonis, Ceferino Díaz y Mozas; Frutos; Penayo y Benítez, es un cuadro que no puede faltar en el Museo de los grandes equipos de Cipolletti, junto con el del Nacional B 1987/1988, el Nacional 1977, entre otros pocos.

En lo institucional fue terrible, el club no pudo pagar esa jerarquía jugadores y los juicios lo endeudaron por dos décadas. La historia siempre enseña los caminos a seguir, y no seguir.

Ceferino no era de los más conocidos cuando firmó para Cipolletti, pero se convirtió en uno de los jugadores más queridos y recordados de ese equipo. Era un 5 para quedárselo muchos años, según el paladar del hincha albinegro: aguerrido, potente, líder del mediocampo, su rendimiento crecía con la importancia del partido, y encima metía goles.

Su sello goleador fue esperar algún rebote o asistencia en la medialuna del área, para darle con potencia y fulminar la reacción del arquero con muchas piernas tapándole el balón. Así le hizo goles importantes a Instituto de Córdoba, Olimpo, Aldosivi, Douglas Haig, entre otros equipos icónicos del fútbol del interior.

Cuando el escritor Nicolás Horbulewicz lo entrevistó para su libro El Ascenso que no fue, Ceferino le habló con mucho cariño de Cipo: “Fue mi trampolín para hacer una linda carrera, de ahí fui a Quilmes y me consolidé en el fútbol profesional. Valoro eso más que los problemas económicos que hubo. En lo personal, allí mi esposa quedó embarazada de mi primera hija, fue hermoso vivir ese periodo en tan linda ciudad con la calidez de su gente”.

El Club Cipolletti sobrevivió en el Nacional B dos años más, y lleva un cuarto de siglo obsesionado con volver.

Ceferino Díaz se fue a Quilmes, a Unión de Santa Fe, sin perder su jerarquía mostrada en la Patagonia, y por eso su nombre, casualmente bien patagónico, fue coreado por hinchas de otras latitudes.

El punto cúlmine de su carrera fue Olimpo de Bahía Blanca, donde no solo en 2001 consiguió el primer ascenso de ese club a Primera (dirigido por Gustavo Alfaro que ahora anda en los Mundiales), sino que metió dos goles en el partido que definió el campeonato. Allí compartió el logro con Eduardo Iachetti.

Por aquellos años se vivía con intensidad el clásico sureño del Nacional B entre Cipolletti y Olimpo, sin embargo, el sentido común del hincha albinegro no le recriminó a esos jugadores lograr el ascenso con la camiseta rival, es que el “Bachi” era del riñón albinegro, y Ceferino se había ganado el respeto como si lo fuera.

Entre 2004 y 2006, Ceferino Díaz volvió a La Visera dos o tres veces defendiendo la camiseta de Brown de Puerto Madryn. Pese a haber jugado un solo año en Cipolletti, manifestó que para él fue difícil ir como visitante a La Visera, y enfrentar a hinchas que todo el tiempo le recordaban el cariño y los lindos recuerdos de su paso por el albinegro.