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Balsa Las Perlas construye su club desde cero y convoca a jugadores para seguir creciendo

El Club Social y Deportivo del paraje cipoleño busca abrirse paso a través del fútbol. El sueño es jugar en Lifune, la liga de Neuquén.

En el corazón de Balsa Las Perlas, del otro lado del río Limay, el fútbol se convirtió en una excusa para reunir chicos, familias y sueños. Lo que comenzó como una pequeña escuelita en un playón del barrio, hoy intenta consolidarse como un club que busca crecer paso a paso.

“Hace dos años empezamos en el playón de acá de Balsa Las Perlas con 10 nenitos y el año pasado terminé con 70. Ahora estamos haciendo la personería jurídica para poder tener el club”, contó a LMCipolletti Flavia Gómez, una de las fundadoras.

El club funciona en la cabecera del colectivo 22 y recibe jugadores durante todo el año. Sin embargo, el desafío más grande hoy es sumar chicos y sostener las categorías. “Estamos sumando nuevos jugadores y nos cuesta porque ya se me han ido para otro lado. Hay muchos que se han ido a Neuquén, otros por ahora capaz no les interesa jugar. Entonces estamos haciendo la convocatoria para que vayan al club”, explicó.

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Actualmente cuentan con categorías infantiles, femenino y masculino, además de primera, reserva y senior. La idea es abrir las puertas a toda la comunidad. “Recibimos jugadores todo el año, no tenemos una fecha definida”, remarcó.

Un proyecto familiar que crece con esfuerzo

Flavia no está sola en este camino que marca a paso firme. “A mí me acompaña mi esposo, me acompaña la comisión de padres que formamos”, señaló.

Ese acompañamiento fue clave para sostener el proyecto desde sus inicios. “El interés del fútbol fue hace dos años cuando mi esposo volvió a tener la escuelita. Él empezó en el playón, y por razones laborales no podía seguir, entonces me dijo si me animaba a entrenarlos y empecé”, relató.

Lo que siguió fue una dedicación total con gran responsabilidad hacia los pequeños. “Me enganché con los peques, hice todo lo que hice por ellos. Los iba a buscar al playón, los llevaba a la cancha y después los volvía a llevar. Así hasta que los papás empezaron a ir a la cancha y los empezaron a buscar, o algunos se iban solitos”, recordó con emoción.

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Un club que necesita de todos

Como toda institución que da sus primeros pasos, las necesidades son muchas. “Necesitamos pelotas, contamos con muy pocas. Tortugas, conos, todo lo que haga falta para un club la verdad que lo necesitamos”, sostuvo Flavia.

Además, el sueño va más allá del fútbol y de lo que se brinda dentro de una cancha. Tenemos una edificación donde queremos hacer el día de mañana para darles una merienda a los nenes. Pero necesita ventanas, puertas, no está en condiciones”, explicó.

Para avanzar, la comisión organiza actividades solidarias. “Estamos haciendo ventas de pollos o empanadas. El 12 arrancamos una venta de pollos para recaudar plata, porque falta la bomba de agua para regar y muchas cosas más”, detalló.

Entrenamientos y organización

Los entrenamientos se distribuyen según las categorías:

  • Infantil: martes y jueves de 18 a 19.

  • Femenino: miércoles y viernes desde las 19.

  • Primera, reserva y senior: lunes, miércoles y viernes desde las 21 en el balneario de Balsa Las Perlas.

“Ahora no mezclamos las categorías, pero si se suman más nenes voy a tener que cambiar los días. Los demás están en el balneario de Balsa hasta que nos pongan la luz”, comentó.

El objetivo deportivo también está claro. “Queremos sumarnos a Lifune, pero recién estamos empezando, quizá más adelante”, afirmó pensando en los próximos años.

Con esfuerzo, voluntad y el empuje de los vecinos, el Club Social y Deportivo Balsa Las Perlas busca consolidarse como un espacio de contención y crecimiento para chicos y grandes. Un club joven que nació en un playón y hoy sueña con convertirse en una referencia deportiva del barrio.

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