La denuncia por el abuso de mellizos por parte de su padrastro motivó un escrache en el barrio Villarino. Los menores, de 14 años, comenzaron a contar en diciembre y enero el calvario que vivían desde hacía 6 años y que, en más de una ocasión, los llevó hasta el intento de suicidio. La madre ya denunció el caso en la comisaría y en la Fiscalía, pero pide que la Justicia acelere los plazos para, al menos, formular cargos contra el supuesto abusador. El drama comenzó cuando los mellizos, una nena y un nene, tenían 8 años y convivían con su mamá y el padrastro hasta el año pasado, en Neuquén. Los abusos y las vejaciones se repitieron durante 5 años y medio y se reanudaron más tarde en Cipolletti, cuando la familia se mudó.
La primera en contar lo que le había pasado fue la chica, quien a fines de diciembre juntó valor para narrarle a su madre la tortura por la que había pasado. El 17 de diciembre se acercaron hasta la Comisaría 24 para radicar la denuncia e inmediatamente, la Fiscalía pidió corroborar el testimonio en cámara Gesell. El resultado fue positivo, la niña había sido manoseada y obligada a practicarle sexo oral a su padrastro desde los 8 años hasta los 14.
Madre e hija buscaron el apoyo de la organización Mujeres en Lucha y allí relataron su situación. En el marco de ese ámbito de contención y confianza, el hermano de la chica también se animó a hablar. No sólo contó que su ex padrastro lo hacía objeto de los abusos, sino que confesó que lo obligaba a presenciar los abusos de su hermana. La denuncia se hizo en enero, pero en este caso todavía no se pidió la cámara Gesell. El juez Santiago Márquez Gauna dictó una orden de restricción contra el acusado. También se dispuso el acompañamiento psicológico para la menor, pero la madre aduce que en el hospital no hay profesionales competentes para atenderla. “Siempre que va le preguntan lo mismo. Ella ya no quiere pasar por eso”, sostuvo la mujer. Esta semana, su hija intentó suicidarse cortándose las muñecas. Según la madre, “la ambulancia tardó en llegar y no la quisieron curar hasta que llegó la Policía”.
Los tiempos de feria judicial ralentizaron el avance del expediente. Esta dilación y el intento de suicidio de la joven motivaron a la agrupación de mujeres a realizar un escrache en la cuadra en la que, según sus averiguaciones, vive actualmente el abusador. “Hay un montón de violadores que gozan de impunidad”, manifestó la dirigente social Lila Calderón y advirtió: “Si no hay justicia, hay escrache”.
La madre espera hacer la denuncia también en Neuquén, dado que buena parte de los abusos se produjeron cuando los menores vivían allí. “Me parece que la Justicia en Neuquén avanza más rápido”, declaró, por lo que confía en que allá sus hijos estarán “más contenidos”.
Las pintadas fueron realizadas en el lugar equivocado y hubo polémica
La mañana del viernes sorprendió a los vecinos de Villarino con un graffiti que señalaba que allí vivía un violador. Con una flecha que indicaba la casa de al lado, la agrupación Mujeres en Lucha marcó una de las viviendas de la calle Primeros Pobladores. Alarmados, los propietarios intentaron explicar que allí vive una familia que nada tiene que ver con el caso. La agrupación que se encargó de realizar el escrache explicó que en la casa en la que se encuentra el supuesto abusador no había ningún paredón, por lo que pintaron otra casa con flechas que señalaban hacia la supuesta guarida del chacal. Sin embargo, los vecinos aseguran que el acusado vive en esa cuadra, pero para el otro lado y que con las pintadas terminaron manchando a una familia que no está involucrada en el asunto.
6 años se habrían extendido los abusos sexuales.
Los mellizos declararon que su ex padrastro abusó de ellos desde que los 6 hasta los 14 años. A la nena la manoseaba y la obligaba a practicarle sexo oral. Al hermano le decía que observara.