Uno de los principales interesados en que se concrete el juzgamiento es Juan Manuel Aguirre Taboada, quien a principios del 2015 y en diálogo con este diario afirmó: "Soy el único que quiere saber y que quisiera ir hasta el final para saber quiénes la mataron realmente".
Pero la justicia tiene sus propios tiempos, con marchas y contramarchas. En el caso de la causa Zerdán, hay que sumarle un juicio anterior, que fue presidido por la Cámara en lo Criminal Segunda de Cipolletti y que derivó en la absolución de los dos acusados. Fue en el 2008; luego vino la anulación de todo lo actuado por parte del STJ y la orden de ir hacia un nuevo proceso oral.
Empezó una vez más a correr el tiempo y la defensa se encargó de hacer una serie de planteos vinculados con las garantías de los dos involucrados. En concreto, se hicieron presentaciones ligadas a los plazos legales y la intención de juzgar una vez más a los Aguirre: la Cámara Segunda se pronunció en contra y confirmó el segundo proceso.
Para Juan Manuel Aguirre, en el segundo juicio "sería lógico" que los "vuelvan a declarar inocentes". Por otro lado, enfatizó que "no hay una prueba en contra nuestra. Yo estoy anexado, no había ni argumentos para procesarnos".
Los Aguirre enfrentan una delicada acusación por homicidio calificado por alevosía, un delito que contempla penas de prisión perpetua.
Bajo análisis
El estado de salud de Juan Aguirre
Una de las situaciones que deberá ser puesta bajo análisis a la hora del segundo juicio por el crimen de Ana Zerdán es el estado de salud de Juan Carlos Aguirre. Su hijo puntualizó que su padre está dispuesto a afrontar el proceso porque quiere que “todos aquellos que me miraban de mala manera ahora bajen la vista porque soy inocente”.
En cuanto a los testigos, sería una lista limitada.