Escondida entre las viejas chacras, la primaria fue desde sus inicios el centro de enseñanza para los hijos de los productores cipoleños. En algún momento, hasta fue el hogar de sus docentes -en el viejo edificio- y hoy es el segundo hogar de los niños que cursan de primero a séptimo grado con modalidad extendida y almuerzan en el lugar. Por eso, hay gran sentido de pertenencia hacia la institución.
“Desde hace un tiempo la escuela original está casi abandonada, porque todas las actividades se hacen al lado, por eso se pensaba que se podía llegar a tirar abajo y es lo que queremos evitar. Espero lograr el consenso de los concejales”, manifestó Fernández. “El proyecto entró esta semana y espero que se pueda aprobar con acuerdo de todos los concejales antes del 8 de junio, cuando se conocerán las ofertas económicas para la ampliación.
El objetivo de la concejal es que la declaración como patrimonio histórico sea el comienzo de la restauración del antiguo salón. La primaria tiene un museo de reliquias, con viejos libros de actas, fotografías y hasta pupitres que llaman la atención de todos los visitantes.