A los 16 años le diagnosticaron queratocono, una enfermedad progresiva que de a poco fue dejándolo ciego. Actualmente, el ojo izquierdo es el que tiene más complicado, con sólo el 0,003 por ciento de su visión, y necesita de forma urgente el trasplante de córneas antes de que pierda la vista en su totalidad. "Mis ojos sólo detectan bultos, no puedo identificar nada", detalló Javier respecto del ojo más complicado.
Los lentes de contacto eran hasta hace poco la única manera de evitar que la enfermedad avanzara, pero en agosto sus ojos comenzaron a rechazar los aparatos. En junio realizó los trámites de inscripción en el Incucai, y el lunes pasado le confirmaron el ingreso, pero la lista de espera es demasiado larga, por lo que puede esperar 6 años hasta encontrar un donante. "Hay más de 3 mil personas en la lista de espera, pero mi ojo no puede esperar tanto, ya que puedo quedarme ciego", detalló. Explicó que "existe la posibilidad de adquirir una córnea en Estados Unidos por el 40 mil pesos, y es la única manera para recuperar la visión".
Javier Estrada tiene 32 años y su vista se reduce dramáticamente desde hace 16. Hay otros 3000 pacientes por delante en la lista de espera.
Campañas
Con la colaboración de la fundación Manos que Ayudan de esta ciudad, comenzó a realizar campañas para recolectar fondos. Ayer sorteó un bono contribución por Lotería Nacional y también realiza ventas de empanadas con su familia para juntar el dinero. Quienes deseen colaborar pueden acercarse al domicilio de la fundación en Perito Moreno 55 o contactarse a través del perfil de Facebook.
"Sólo necesito comprar la córnea, porque la obra social se hace cargo del resto", explicó Javier. Agregó que por el momento necesita una, ya que en caso de poder trasplantarse deberá esperar un año y medio para realizarse la operación del segundo ojo.
Javier vive con su familia y su pequeño hijo de 5 años en el barrio Santo Domingo y es empleado de un supermercado mayorista de Neuquén, en el sector de facturación. "Por ahora puedo seguir trabajando gracias al ojo que funciona, y a que no necesito esforzar demasiado la vista", explicó. "Debo agradecer a mis compañeros que me ayudan todos los días, no sólo en cuestiones laborales, sino en todo lo que necesito", recalcó.
Destacó que la sociedad debe contar con mayor información con respecto a la donación de órganos para aliviar la situación de quienes necesitan un trasplante.
La semana próxima deberá viajar a Buenos Aires para realizarse los estudios en el Instituto Oftalmológico Argentino y saber si está apto para recibir la operación.