Pero no sólo el tema de los rastros genéticos generó una réplica del máximo tribunal de la provincia que, a la hora del fallo, contó con los votos de Enrique Mansilla, Liliana Piccinini y como subrogantes, Carlos Reussi y Marcelo Chironi. Se criticaron también las dudas manifestadas por los camaristas en relación con una lesión de la víctima que, según su visión, no estaba vinculada directamente a un intento de penetración. “E incluso fue más lejos (Berenguer, Sueldo y Meynet), sosteniendo que ‘el doctor Uzal fue lapidario cuando refirió que el labio mayor que presentaba un hematoma se encuentra a una relativa distancia de la vagina. Lo cierto es que nadie pudo explicar cómo ni cuando se produjo dicho hematoma y darle connotación en torno al acceso carnal, sin otro elemento probatorio que coadyuve a esta teoría no resiste el menor análisis’”. Estas afirmaciones en la sentencia de la Cámara Primera fueron desestimadas por Apcarian, quien evaluó que la prueba colectada y los testimonios “contribuyen a dar sustento indiscutible a la circunstancia de que el hematoma en esa zona (cuya distancia con la vagina, que se estimó ‘relativa’, resulta prácticamente ínfima para los fines señalados) evidenciaba la existencia de dicho acceso carnal, producido en las condiciones referidas, máxime cuando se trataba de una adolescente que no había mantenido relaciones sexuales con anterioridad”.