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Cuestionan lo contradictorio de la política ambiental

Se debe a que Provincia impulsa para Playas Doradas un proyecto petrolero y otro de hidrógeno verde.

El ambientalista cipoleño Leonardo Salgado marcó una flagrante contradicción que existe en la política provincial en materia de cuidado de la Naturaleza y en lo relativo a la búsqueda de un desarrollo sustentable y respetuoso del medioambiente, y también de las áreas protegidas.

Manifestó sus puntos de vista recordando que la administración provincial ha estado, por un lado, propiciando la producción de hidrógeno verde como paso clave para disponer de energías limpias, mientras que, por el otro, persiste en su estrategia extractivista, al autorizar la instalación de un puerto petrolero. Y ambas alternativas, en el mismo lugar, pese a representar lo contrario.

El lugar en cuestión no es otro que Playas Doradas, en la costa atlántica de Río Negro, donde por esas cosas de la política convivirían, a pocos kilómetros de distancia, emprendimientos contrapuestos. Como bien ironizó Salgado, petróleo e hidrógeno “estarán bien juntos los dos, como canta el himno de la provincia”.

Esto haciendo la salvedad de que la iniciativa verde tampoco lo sería tanto puesto que, como lo subrayó el ambientalista, el proyecto de hidrógeno de la empresa australiana Fortescue prevé instalar en el lugar, entre otras cosas, una planta desalinizadora con capacidad para volcar al golfo San Matías unos 339.840 metros cúbicos de salmuera por día. También construirá allí una planta de producción de amoníaco y un puerto de aguas profundas.

Y el hecho es que la zona de Playas Doradas, además de ser un polo turístico en crecimiento, cuenta en sus inmediaciones con áreas naturales protegidas, como el Parque Nacional Islote Lobos.

El cipoleño indicó que el ducto que proyecta YPF con anuencia de Provincia tendrá unos 700 kilómetros de longitud y finalizará en Playas Doradas, donde se prevén instalar unos 20 tanques de depósito de crudo “pegaditos a la canchita libre de impuestos” de Fortescue, además de dos monoboyas para cargar a 6,7 kilómetros de la costa, en “un punto próximo a un sitio de cría de merluza común, considerado un área de veda”.

Lo preocupante es que los emprendimientos hidrocarburíferos pueden tener impactos negativos. “Es claro que tarde o temprano ocurrirá un derrame de petróleo. Los derrames no son accidentales. O mejor dicho, son accidentes inevitables. O es inevitable que ocurran accidentes. Tarde o temprano sucederá el primero. Sobran los ejemplos”, enfatizó.

Ante toda esta situación, con su cúmulo de contradicciones, la comunidad debería organizarse “para ver, entre todos, cómo frenamos a esta gente para que no mate al Golfo San Matías, con salmuera, amoníaco y/o petróleo”..