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Crimen en un supermercado de Bariloche: "Si quieren beber mi sangre, háganlo"

El hombre que asesinó a un joven tras una discusión en la fila del supermercado aseguró que estando en prisión preventiva se vulneraron todos sus derechos.

El hombre que asesinó a un joven tras una discusión en la fila del supermercado en Bariloche aseguró que estando en prisión preventiva se vulneraron todos sus derechos. En medio de una audiencia judicial ofreció un perfil personal y aseguró que le dio “trascendencia internacional” a su situación.

Mauricio Buchaillot (56) aguardó siete meses antes de romper el silencio. Lo hizo durante una audiencia en la que se definió la prórroga de su prisión preventiva, que se le impuso como responsable de la muerte de Brian Quinchagual (22), y ante un juez reclamó que se vulneraron sus derechos constitucionales y procesales.

Según información recabada por el portal Bariloche2000, la audiencia se realizó mediante una plataforma digital ya que el hombre permanece en el Penal de esta ciudad. Desde allí es que pidió expresar su punto de vista, aunque sin referirse a los motivos que lo llevaron a asestarle dos puñaladas al joven con el que había discutido en la línea de cajas de un supermercado del barrio Melipal de Bariloche.

Buchaillot, quien en ese momento pidió que su apellido sea pronunciado correctamente, se presentó como una persona que trabajaba hasta 10 horas por día como conserje de un hotel, que no contaba con antecedentes ni denuncias previas al asesinato. Recordó que tras el hecho se fue a su casa, pero que luego se presentó en una comisaría “porque creía que los ciudadanos teníamos derechos”.

En su relato también contó el motivo por el que llegó a compartir espacio con Quinchagual un sábado al mediodía y rodeado de testigos. “Al supermercado fui a comprar una gaseosa”, dijo acerca de un almuerzo que esperaba compartir con su familia porque un vecino les había cocinado pollo. Explicó que su esposa padece esclerosis múltiple y que es padre de una niña pequeña.

Sin entrar en detalles respecto a la discusión y la posterior pelea, prefirió enfocarse en su situación ya que desde que se entregó en la unidad policial no recuperó su libertad. Contó que en los últimos meses se tomó el tiempo de repasar la actuación de las oficinas judiciales y que también leyó el Código Procesal Penal para tratar de defenderse. También mencionó que decidió darle “trascendencia internacional” a su caso a través de sus amistades que residen fuera del país.

Buchaillot, quien llegó a la audiencia representado por la defensora oficial Natalia Araya, explicó que tuvo que vender su auto para pagar los servicios de sus abogados, a quienes acusó de haberlo abandonado. Incluso reconoció que aún no había mantenido contacto con su nueva representante legal.

Pero las quejas no solo recayeron sobre el sistema judicial, ya que también expresó su malestar con los medios de comunicación: “Se me ha tratado de una manera que no tengo explicación”. Luego agregó que experimentó en primera persona lo que sucede con los internos del penal en el que está alojado “y yo en lo personal siento vulnerados todos mis derechos constitucionales y procesales”.

Sin embargo, durante su monólogo se atrevió a mencionar un elemento que podría utilizar para su defensa. Es que, según reveló, los videos de las cámaras de seguridad que presentó la fiscalía no tienen audio y serían “sumamente esclarecedores”.

“Sé que se pone énfasis en un montón de cosas y se le han negado testimonios a múltiples amistades”, lamentó acerca de quienes –entendió- podrían haber aportado datos que ayudaran a conocerlo como persona.

Frente al pedido del fiscal Gerardo Miranda para que se prorrogue su prisión preventiva, Buchaillot lo invitó a “proceder a ejecutarme de la manera que considere necesaria, porque acá parece la corte de Torquemada”, en alusión a la figura de un oscuro personaje histórico conocido como el “Gran Inquisidor”.

“¿Quiere el señor fiscal acercar un fósforo y prenderme fuego? ¡Hágalo!”, continuó en otra muestra de su disconformidad con el pedido de Miranda y luego aseguró estar dispuesto “a morir por lo que digo, por lo que pienso y por mi familia”.

El tono de las palabras de Buchaillot, quien decidió hablar sin haberlo consultado con su abogada, fueron en aumento al punto de cerrar su participación, que estuvo repleta de críticas contra el trabajo de la fiscalía, insistiendo en la “saña” con la que se trató su caso y concluyó: “si quieren beber mi sangre, háganlo”.