Crimen en la clínica: Laila impidió rescatar heridos

El negociador le pidió entrar al segundo piso y la acusada le disparó.
La travesti Laila Díaz Sigri quedó cercada por los testimonios que se conocieron ayer en el juicio en su contra por el crimen de Carla Milla. Policías y empleados de la Fundación Médica complicaron su situación, al asegurar que ella mantuvo la escena bajo control, a fuerza de disparos. “Respondía a todo, estaba consciente, aunque por momentos se notaba alterada. Parecía una persona cuerda”, aseguró el comisario Pedro Garrido, quien intentó frenar la balacera negociando con Díaz Sigri para que se entregase. El subcomisario Daniel Uribe, en tanto, dijo que tuvo la misma sensación: “Ella tenía el control, para mí, sabía lo que hacía. Por ahí hablaba más calmada con la voz más suave”, afirmó.
La responsabilidad de la imputada en la muerte de la técnica bioquímica Carla Milla estuvo clara desde el principio, por su propio testimonio, los dichos de testigos y las filmaciones, aunque la defensa manejaba distintas líneas de trabajo para poner en duda su condición psíquica o plantear atenuantes, como la presunta mala praxis a su madre. 
Sin embargo, el paso de los testigos complica cada vez más a la travesti. Ayer, Garrido aseguró al tribunal que como parte de la negociación pidió “varias veces” que ella dejase entrar a algún médico, o policía, para constatar que no hubiese heridos por los balazos. La respuesta –contó- eran más tiros. El detalle aportado por el ex jefe de la Comisaría 32 no es menor: se presume que la víctima fue herida al inicio de la balacera y la agresora recién entregó su arma una hora y 50 minutos después, cuando Milla yacía tendida detrás de un mostrador. 
Una empleada de la clínica, por su parte, afirmó que cuando pudo salir de su escondite porque la Policía copó la escena, vio a Laila en un pasillo, “a tres o cuatro metros” de la víctima y que no había “obstáculos” para que pudiera verla. El fiscal Gustavo Herrera y el abogado querellante Agustín Aguilar, intentaron determinar si era posible que Díaz Sigri viese el cuerpo antes, pero ninguno se animó a precisarlo: todos estaban escondidos, intentando escapar de la balacera.
Una de las últimas personas que vio con vida a Milla, Gabriela Belabarba, contó ayer que estaban preparando el instrumental para realizar extracciones de sangre a los pacientes cuando Laila ingresó a la zona de internación, en el segundo piso del edificio de Yrigoyen y Mengelle. “En ese momento entró, en silla de ruedas y comenzó a discutir con una enfermera. Ella (por Laila) gritaba y la enfermera le pedía que se fuera porque estaba violenta. Entonces Carla y yo miramos y ya vimos que nos estaba apuntando, salimos corriendo y disparó”, declaró Gabriela Belabarba. La mujer dijo que perdió de vista a Milla mientras escapaban. No vio que cayera, ni escuchó nada que le indicase que había sido baleada. Entre lágrimas, pidió justicia y que “esto no pase más”.
Los empleados que declararon en las dos primeras audiencias permitieron al tribunal darse una idea de la escena. Todos corrieron y se escondieron donde pudieron, mientras de fondo sonaban tiros y Laila exigía la presencia del médico Walter Núñez. El fiscal pidió una inspección ocular en el lugar, pero el tribunal decidió que no era pertinente. Herrera pretendía confirmar distancias, ubicación de pasillos y oficinas referidas y determinar el posible recorrido de la agresora.
Por otro lado, ayer se confirmó que Milla murió mientras Díaz Sigri esperaba la llegada de las cámaras de TV para que Núñez le pidiera perdón. Un paciente, luego de casi dos horas, encontró a la joven allense. “Yo estaba con dos compañeras en mi oficina, cuando escuchamos a la Policía nos asomamos y nos dejaron salir. Pedían un médico, fui a mirar y vi a Carla llena de sangre, boca abajo”, manifestó Cynthia Seguel, una administrativa de la institución médica.
Los jueces Pablo Repetto, César Gutiérrez Elcarás y Guillermo Baquero Lazcano suspendieron la audiencia de hoy, por cuestiones de agenda. Los últimos testigos declararán mañana y el viernes se realizarán los alegatos.