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Crianceros de cerdos, en jaque por el desborde del basural

Provincia endurecerá los controles sanitarios. Los desperdicios complican a productores locales.

La basura que suele acumularse en la zona de Santa Marta, fuera del basural, es desde hace tiempo una gran preocupación para los crianceros de cerdos que viven en el sector. Los productores vienen reclamando medidas sanitarias desde hace casi un año por la existencia de focos infecciosos cerca de los corrales. Y una reciente modificación de las normas de higiene para la actividad complican aún más al sector.
Las chacras de Santa Marta en las que se crían animales están atravesadas por los caminos que conducen al basural. Tras el temporal de abril de 2014, el propio Municipio volcó camiones llenos de desperdicios en las inmediaciones a los establecimientos, dejando en evidencia que el lugar es casi un basural “bis”. Tras las quejas de los vecinos, la comuna limpió gran parte de los desechos acumulados, aunque sigue siendo habitual que lleguen particulares con escombros, ramas, electrodomésticos en desuso y bolsas con desechos orgánicos y los tiren en San Elena o Santa Marta, sin llegar hasta el predio habilitado para tal fin.
El Ejecutivo provincial prohibió la explotación y tenencia de cerdos en basurales, quemas y depósitos de basura y todo lugar dedicado a la explotación o tenencia de cerdos deberá estar convenientemente acondicionado a fin de evitar la salida de los animales del establecimiento.
El Municipio ya realizaba fuertes controles para evitar el contagio de triquina a través de los cercos criados en la ciudad, aunque el Decreto 1.809 de la Provincia supone restricciones más duras ya que impide a los emprendedores “residir” en un basural y, aunque sea ilegal, la contaminación de la zona rural cipoleña es evidente.
La medida busca garantizar condiciones “mínimas de higiene y sanidad, particularmente en los criaderos ubicados en lugares adyacentes a núcleos urbanos y suburbanos”, según se fundamentó en el texto del decreto.