Construyó poder, cerca de la gente

Por Ángel Casagrande

Un hecho histórico tiñe el triunfo de Weretilneck. Es la primera vez que no gana ni el radicalismo ni el peronismo.
El cipoleño llegó al poder luego de la trágica muerte de Carlos Soria, a quien los rionegrinos en 2011 le habían depositado la esperanza de cambiar una provincia que estuvo mal gobernada durante 28 años por la Unión Cívica Radical. Si bien se podía pensar que una de sus principales dificultades sería cómo encauzar un Estado que estaba hecho a medida de la UCR y sus vicios, al final su desafío más importante fue lidiar con sectores del justicialismo como el de Pichetto, que intentó no sólo poner palos en la rueda sino que buscó, sin éxito, transformarse en una especie de gobierno paralelo.  
Tampoco hay que olvidarse de la mala relación con el intendente Martín Soria, fría y distante en algunos momentos, conflictiva en otros. Y en ese contexto, Weretilneck construyó poder e incrementó su capital político y electoral. Trabajó en la Línea Sur y en las comisiones de fomento como nunca antes lo había hecho un mandatario. Recorrió las zonas castigadas de Bariloche cuando otros las ignoraron durante largo tiempo.
Tal como lo hacía cuando era intendente en nuestra ciudad, convivió con los problemas de la gente, acompañó el día a día in situ, algo que siempre fue el talón de Aquiles de su oponente. Se ocupó una por una de las actividades económicas de la provincia, con resultados diferentes. Y siempre estuvo preocupado por la realidad frutícola, todavía motor principal del Alto Valle. En esa cercanía y carisma estuvo la llave de la aplastante victoria.
El rotundo respaldo fue un voto de confianza a la continuidad del gobernador, pero también está claro que será el momento de afinar algunas cuestiones vinculadas a la gestión, en las que todavía está en el debe, como la educación. A pesar de los nuevos edificios y los aumentos a los docentes, todavía hay que trabajar mucho en infraestructura.
También es cierto que ahora Weretilneck comenzará un mandato con un proyecto que es propiamente suyo y no heredado.
En el heredado supo ser un buen administrador y estar cerca de las necesidades de la gente.