A la hora de responder el recurso de casación interpuesto por el defensor, el STJ confirmó que el método utilizado para sumar las penas es correcto y apuntó que "no puede entenderse la discrepancia de la defensa con las pautas mensurativas, que coinciden con los montos que consideraba justos y que forman parte de la pena única aquí cuestionada".
Por otra parte, los jueces recordaron que Maureira tenía un frondoso prontuario, que incluía múltiples unificaciones de penas, además de declaraciones de reincidencia. Y por si fuera poco, el último hecho lo cometió desde el interior de una celda de la cárcel de General Roca.
Precisamente, para los investigadores, el condenado lideraba una banda y él se encargaba de los llamados extorsivos. De manera audaz, habría conseguido engañar a particulares y empresarios pero sus maniobras quedaron al descubierto cuando quiso despojar de una importante suma de dinero a un cipoleño ligado al negocio de las grúas y servicio mecánico.
En cuanto a los cómplices de Maureira, se sospecha de su pareja y un taxista cipoleño, que lo ayudaban a cobrar los rescates que pedía a través de los llamados extorsivos realizados desde el interior del penal roquense.
Audacia
Fugas y logística desde la cárcel
El condenado Raúl Maureira cuenta con múltiples antecedentes, que no se limitan a secuestros virtuales sino con fugas de cárceles. Uno de los últimos incidentes lo protagonizó el año pasado cuando se encontraba en el penal de Viedma, desde donde huyó junto a tres internos.
Sin embargo, en esa oportunidad, su recaptura fue poco complicada porque los investigadores recurrieron a un espacio cada vez más utilizado por el conjunto de las personas y que revela no sólo los lugares sino las acciones que se llevarán a cabo: el virtual. En este caso, la Policía pudo espiar el facebook de Maureira, donde se advertían sus intenciones de regresar a la zona valletana. Fue en esas circunstancias que fue interceptado en uno de los controles de la Ruta 22.
En tanto, su audacia para los secuestros virtuales tampoco pasa desapercibida y, por ejemplo, cuando allanaron su celda, se encontraron listas de posibles víctimas en el interior de envases de champú.