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Condenaron a perpetua al descuartizador de Oro

Para los jueces, Carrasco fue el homicida del abuelo Martínez Parra.

Por unanimidad, los jueces de la Cámara Primera en lo Criminal condenaron ayer a prisión perpetua a Carlos Carrasco por el horrendo crimen del abuelo de Fernández Oro, Juan Martínez Parra. Muy conmovidos, los familiares de la víctima rompieron en llanto y se abrazaron fuerte al conocer el fallo.

“Se hizo justicia, pero el dolor sigue. Hay un vacío que no lo llena nada ni nadie. Me dejaron sin viejo, mis hijos se quedaron sin abuelo y mis nietos sin bisabuelo”, expresó Miguel, hijo de la víctima.

En diálogo con LM Cipolletti, el hombre expresó su gratitud “a Dios, a mi hijo y a mi yerno, a la Policía, fiscales y abogados que se movieron desde el minuto cero. A mi viejo no lo vamos a poder ver más, pero agradezco todo lo que hicieron. Esta sentencia es un bálsamo y la vida continúa”.

Por su parte, el abogado que representó a la querella, Oscar Nivella, dijo que el fallo fue lo que esperaban y agregó: “Había sobrados elementos para condenarlo (a Carrasco)”. Por eso, cuando supo que el imputado declaró por este medio -ante la Justicia siempre se llamó a silencio- que le habían hecho una cama, rechazó su versión de lleno, a la que tildó de “una verdadera mentira”.

“Nadie le hizo una cama. Dos mujeres cercanas a él lo incriminaron en el hecho y había patrones genéticos en distintos elementos”, recordó el letrado particular. De hecho, los jueces que lo condenaron -Julio Sueldo, como presidente del tribunal, junto con los vocales Alejandra Berenguer y Álvaro Meynet- fundaron su resolución en la abrumadora prueba recolectada a la largo del proceso. Testimonios que ubicaban al imputado en el lugar del hecho, testigos que lo vieron momentos previos a la desaparición del abuelo o pudieron atestiguar sobre la fuga del imputado. Y, por supuesto, la prueba científica que había en su contra: el hacha que habría sido utilizada para seccionar el cuerpo tenía ADN del sentenciado y la víctima. También un martillo y un cuchillo, las presuntas armas homicidas.

Otra prueba fue la huella de calzado en el interior de la vivienda donde se cometió el crimen que se correspondía con unas zapatillas del imputado, sumada al secuestro de elementos que eran propiedad de la víctima y que los investigadores encontraron en la habitación del condenado.

Además, está el secuestro de una mochila hallada en la casa de quien era su novia. En su interior había un arma de fuego a la que faltaban algunas piezas, precisamente aquellas que fueron encontradas donde residía el acusado. También estaba el DNI de Martínez Parra y documentos de depósitos a plazo fijo de la víctima, lo que hace suponer que el móvil del crimen fue hacerse justamente de ese dinero.

Un criminal con mucha saña

Carlos Carrasco recibió la pena máxima por el delito de homicidio doblemente agravado por haber sido cometido con alevosía y criminis causa. El condenado alquilaba una habitación en el predio del domicilio de Juan Martínez Parra, a quien le dio dos golpes con un martillo en la cabeza con el objetivo de robarle. Posteriormente le asestó varias puñaladas en tórax y abdomen con un cuchillo de grandes dimensiones, heridas que provocaron el deceso. Luego le robó cuatro certificados de plazo fijo y el DNI tendiente al cobro bancario del dinero que la víctima tenía. Para ocultar el cuerpo seccionó y mutiló las extremidades y las escondió en la medianera entre el domicilio y el predio adyacente, así como también en la letrina del lugar.

“Se hizo Justicia, pero el dolor sigue. Hay un vacío que no lo llena nada ni nadie. Me dejaron sin viejo, mis hijos se quedaron sin abuelo y mis nietos sin bisabuelo”. Miguel. Hijo de Juan Martínez Parra, el hombre asesinado

“Fue lo que esperábamos. Había sobrados elementos para condenarlo. Dos mujeres cercanas a él lo incriminaron en el hecho y había patrones genéticos en distintos elementos”. Oscar Nivella. Abogado de la familia Martínez Parra.

Gómez: “Construimos un caso sólido, es la pena que esperábamos”

El fiscal Marcelo Gómez destacó la sentencia de la Cámara Primera en lo Criminal que condenó a Carlos Carrasco a la pena de prisión perpetua por homicidio doblemente calificado por alevosía y por ser cometido criminis causa.

Tras la lectura del fallo, señaló: “Hemos construido un caso sólido, con prueba abundante y determinante que indica que el joven acusado fue el autor del crimen de Martínez Parra”.

Además, se refirió a la labor desarrollada por la querella a cargo de los abogados Graciela Demiz y Oscar Nivella, quienes tuvieron un muy buen desempeño durante la etapa del debate oral según su apreciación.

El fiscal se mostró satisfecho porque el arduo trabajo del equipo de la Unidad Fiscal de Delitos contra las personas del Ministerio Público, de las fuerzas policiales y de los peritos del caso, se haya podido reflejar en una condena como la conocida ayer. En este punto señaló que si bien nada puede reparar la pérdida de un ser querido, poder determinar quién fue el responsable de su muerte y que purgue la condena que le sea impuesta “es una sensación de alivio para los familiares”.

Gómez recalcó que se lograron probar todos los puntos de la teoría del caso presentado por la fiscalía. Además, se refirió a que el trabajo realizado desde el inicio de la investigación y la recolección de prueba científica resultó ser fundamental para arribar al resultado señalado.

Los familiares de Martínez Parra también se mostraron conformes con la labor realizada por los abogados y la fiscalía, así como también con la sentencia del tribunal. Por eso, tras escuchar el fallo, no pudieron ocultar su emoción y prorrumpieron en un copioso llanto al unísono.