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Cómo fueron los últimos momentos con vida de Jorge Gatica

En el juicio por tortura y muerte del detenido en la Comisaría del Mapu declaró una policía que culpó a un compañero. También comerciantes donde intentó robar la víctima y policías federales.

En la primera audiencia del juicio por la tortura y muerte de Jorge Gatica, tras los alegatos iniciales y las instrucciones de rigor al jurado, la única que prestó declaración fue Andrea Henríquez, quien se desempeñaba como “jefe de calle” y que se remitía a Moraga, la máxima autoridad en la dependencia en ese momento.

En su testimonio, por momentos quebrado por el llanto, la mujer responsabilizó directamente a Sosa de haber sido el autor del ataque.

Relató que lo detuvieron tras el intento de hurto y que al llevarlo a la Comisaría, una vivienda ubicada en la calle San Antonio Oeste 1723, lo dejaron en la denominada “cuadra”, el espacio donde el personal come y descansa, dado que carecen de calabozos.

Dijo que al ir a ese lugar “estaba todo bien” y que encontró a Gatica sentado en el piso, dormitando. Remarcó que advirtió que hacía “tres días” que no dormía.

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Luego ella se fue a recorrer con Quintrel la zona de El 30 y le avisan por radio que debían trasladar al detenido al hospital para realizarle la revisión médica. Cuando lo sacan para subirlo al patrullero, dijo que Gatica le pegó un cabezazo a Sosa, por lo que se bajaron y con Quintrel lo inmovilizaron para llevarlo al hospital, donde lo revisaron y lo regresaron a la Comisaría con el certificado médico.

Agregó que encomendaron a Sosa que fiche al detenido que lo habían dejado nuevamente en la cuadra y que a los 20 o 25 minutos fue hasta ese lugar y encontró a Gatica en el piso y a Sosa arriba de él “con la rodilla en el pecho”. Aseguró que le ordenó a sosa que lo dejara y que cuando se puso de pie le dio una patada en el costado del cuerpo y que se tuvo que interponer para que no lo siguiera castigando. Allí también estaba Quintrel, agregó, a quien le pidió que llamara a Carrizo, que estaba en la guardia, para que custodiara a Gatica, mientras que mandó a Sosa a la Guardia.

Aclaró que “no son normales los golpes” en la Policía y resaltó que ella intervino para que no siguieran golpeando al detenido.

Entonces le pidió a Carrizo que cuidara al detenido, porque Carrizo “estaba tranquilo” y “sabía que no le iba a pegar”. Después le informó a Moraga lo que había sucedido con Sosa y ella volvió con Quintrel a recorrer las calles.

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Un testigo que vio el robo fue hasta la Comisaría 45 del barrio Anai Mapu y puso en alerta a los policías. Con su propio auto rastrearon a los ladrones, y atraparon a uno de ellos.

Ella se va a ver a Moraga y le dice que cambió a Sosa porque le estaba pegando a Gatica, para después volver a la calle con Quintrel.

Estaba en la recorrida cuando le avisa por radio que había ocurrido un accidente de tránsito y fue con Moraga y Quintrel.

En eso estaban cuando la llamó Carrizo y le pidió que llamara urgente a una ambulancia, porque le estaban haciendo RCP a Gatica. Al poco rato se enteró que había muerto. Después le preguntó a Carrizo qué había sucedido, y le respondió que el hombre estaba en el piso y “había dejado de respirar”.

Al día siguiente le comunicaron que debía presentarse en la Unidad Regional V para prestar declaración. Sostuvo que intentó comunicarse con Sosa, porque “no sabía lo que había sucedido” y estaba preocupada, pero que no le respondía, por lo que con Carrizo lo fueron a ver a su casa, donde estaba su esposa.

Uno de los policías "pedía disculpas"

Aseveró que “Sosa estaba mal” y que “les pedía disculpas”. Ahí les dijo que “nosotros no teníamos nada que ver”.

Henríquez agregó que estaba inquieta porque no les habían sacado las armas y que tampoco tuvieron contención. Temía que alguno de los involucrados “se pegara un tiro”. Pero siguieron trabajando y que al otro día Sosa estaba en la guardia y se “veía mal”, por lo que trataba de no dejarlo solo.

Relató que en un momento Sosa empezó a sacar las balas del cargador y dejó su arma en la mesa y le dijo que se iba. Con un grito, le avisó a Moraga lo que estaba sucediendo.

Esa noche fueron a su casa y le avisaron que tenía que presentarse al otro día en la Unidad Regional y entregar el arma y el chaleco. Fue como le habían ordenado, y quedaron los cinco detenidos en una unidad de la Policía Federal de Neuquén.

Recalcó que le pidió a Sosa “que hable” y que cuando los trasladan para formularle los cargos, Sosa le dijo que se quedara “tranquila”, que “la saco de esto”.

“Usted no tiene nada que ver”, subrayó que le dijo. Pero aclaró que no declaró eso.

Qué pasó en la Comisaría 45

Uno de los testigos que declaró en la primera audiencia del debate fue Gustavo Martín Urrutia, con quien andaba Gatica la tarde en que murió.

En su testimonio dijo que realizaba fletes en una camioneta Chevrolet Silverado que era de su papá y que Gatica, a quien conocía de vista, le pidió que le realizara un traslado. Explicó que durante el viaje tomaron una lata de cerveza cada uno y que el pasajero le pidió parar en una despensa para comprar carne para un asado que iba a hacer en la casa de su padre, y que lo invitó. Fueron hasta el comercio que queda a unos 50 metros de la Comisaría y que se bajó Gatica a comprar, pero que de repente advirtió que volvió corriendo y tiró dos bolsas dentro de la camioneta, una con carne y la otra chorizos.

Resaltó que detrás de él venían corriendo los comerciantes “a buscarlos con palos”, con los que le querían “romper la camioneta”.

Dijo que él les entregó una de las bolsas para que no los agredieran y que la otra se las entregó Gatica. Agregó que poco después llegaron policías e hicieron arrojar al piso a Gatica, donde lo esposaron. Aseguró que “se entregó” y que “se quedó quieto”, sin decir nada.

Añadió que Gatica fue llevado a la Comisaría mientras que a él le dijeron que se retirara tras tomarle los datos y tomarle fotos a la patente de su camioneta. Al otro día un amigo le contó que Gatica había fallecido.

El testimonio de los comerciantes

Pablo Jara y su madre Inés Sepúlveda son los propietarios del mercado donde Gatica intentó el hurto. Ambos coincidieron en su declaración que esa tarde, entre las 18:30 y las 19, el hombre se presentó y pidió dos kilos de carne y uno de chorizo, pero que al pasar por la caja no paró, sino que se retiró sin pagar la mercadería.

El muchacho explicó que lo salió a correr y que vio cuando se subía a una camioneta que estaba en la esquina. Fue hasta ese lugar y se trepó a la caja, que llevaba chatarra. Entonces tomó un fierro y los amenazó para que entregara la mercadería “o te rompo todo”, aseguró que les advirtió.

El conductor le entregó una de las bolsas y el acompañante -Gatica- se bajó y le entregó los chorizos. Subrayó que el hombre “no fue agresivo” y que tampoco “dijo nada”. También aclaró que no lo golpeó con el fierro.

Al poco rato llegó la Policía y lo llevaron detenido. Cerca de dos horas después un efectivo fue hasta su negocio y les informó que el ladón estaba preso y que ellos debían presentar la denuncia. Pero no lo hicieron. Solo fue su padre a la Comisaría para saber quien era el autor del hecho. Al otro día se enteró del fatal desenlace.

Agregó que con posterioridad fueron efectivos de la Policía Federal y le tomaron declaración.

Su madre, que lo había acompañado a reclamar la mercadería, hizo un relato parecido. Recordó que el conductor de la camioneta les pedía que lo golpearan el rodado, que era su herramienta de trabajo. Coincidió en que recuperaron la carne y los chorizos y que también los fueron a entrevistas policías, provinciales y federales.

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Además de estos testigos también declararon este lunes María Belén Ávila, perteneciente a la Policía Federal, quien entrevistó a los comerciantes y quien detuvo a los acusados.

También lo hizo Moira Contreras, integrante del Gabinete Científico de la misma fuerza, que realizó las pericias en la Comisaría 45,

El último testigo de la jornada fue el arquitecto Gabriel Tonon, encargado del Departamento de Reconstrucción Visual del Ministerio Público. Con un escaner láser 3D realizó la reconstrucción virtual del edificio policial.

El caso Jorge Gatica

La noche del 9 de enero de 2023, Jorge David Gatica, que tenía 36 años de edad, fue detenido por haber intentado robar dos kilos de carne y un kilo de chorizos en una despensa del barrio Anai Mapu de Cipolletti. Lo llevaron esposado a la Comisaría 45, ubicada a la vuelta del comercio, y poco después de la medianoche falleció.

La autopsia reveló que había recibido más de 100 lesiones por todo el cuerpo, producto de una feroz paliza. La mortal fue una fractura de costillas que le perforaron el hígado, lo que le provocó una hemorragia fatal.

Cinco policías de esa unidad fueron acusados por la brutal golpiza. Uno de ellos, el oficial Gastón Moraga, admitió que no hizo nada para impedir la agresión y fue condenado en un juicio abreviado a tres años de prisión condicional. La pena no lo lleva a prisión, aunque ya no vestirá el uniforme de la fuerza porque quedó inhabilitado de por vida para ocupar cargos públicos.

Los otros cuatro efectivos comenzaron a ser juzgados este lunes con la participación de un jurado popular por el delito de “tortura seguida de muerte”, una calificación que solo prevé prisión perpetua.

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Están en el banquillo la sargento Primero Andrea del Carmen Enríquez; el cabo Primero Walter Denis Carrizo (ambos defendidos por el abogado Federico Diorio); el sargento Vilmar Alcides Quintrel, quien es asistido por la abogada María Denise Mari y el cabo Primero Jorge Luciano Sosa, defendido por Damián Moreyra.

Todos están en situación pasiva y en prisión preventiva. Sosa y Quintrel la cumplen en el Establecimiento de Ejecución Penal IV, ex Maruchito, de General Roca. Mientras que Henriquez y Carrizo están presos en sus casas.

El debate es dirigido por el juez Marcelo Gómez, con la intervención de los fiscales Santiago Márquez Gauna (jefe) y Martín Pezzetta.

En tanto los padres de la víctima se presentaron como querellantes con la asistencia de Iván Chelía, Leonel Herrera Montovio y Rubén Antiguala.