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Coco Payote, el guardián de nuestras raíces

Una vida dedicada a mantener vivo el amor a la tierra que nos vio nacer para lograr el rescate de las tradiciones, del folklore, de su danza y de su música.

Coco Payote nació con un festejo patrio, el 9 de julio de 1939, en la localidad bonaerense de Coronel Pringles. Nieto de vascos franceses y dinamarqueses, nacido en un hermoso entorno campestre, su madre siempre lo acompañó en el sentimiento y la labor hasta sus últimos días.

Realizó los estudios primarios y secundarios en su ciudad natal, y ya desde sus primeros años demostró su profundo amor por el teatro y la danza. Por esta razón estudió el profesorado de Danzas folklóricas argentinas en la Escuela Nacional de Danzas, y luego sumaría el título de la Escuela Superior de Danzas de los Hermanos Abrodos, en Buenos Aires. y se perfeccionó con don Pedro Berruti. Luego obtuvo los títulos de locutor y operador técnico en Buenos Aires.

Durante diez años, de 1958 a 1968, actuó en el ballet estable folklórico del Club Independiente de Coronel Pringles. Estos primeros años los compartía con la escuela de teatro de la misma localidad y con el trabajo de la Radio DP1, que era la primera difusora de esa zona.

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Payote con Luis Landriscina.

Su llegada al Alto Valle

En 1969 vino a la zona para trabajar en LU19 La Voz del Comahue, como locutor. También asumió el profesorado de danzas en la Escuela Municipal de Folklore de Cipolletti, Allen y Fernández Oro, donde concurrieron cientos de alumnos. “Cuarenta años de aula”, nos contó Coco sobre su labor docente.

En 1995 ingresó a LU5 con su programa De nuestro folklore al tiempo que continuaba con su tarea de animador de espectáculos folklóricos.

Emocionado, nos dijo: “Quisiera recordar a mis maestros: Milton Aguilar, Aníbal Forcada, Héctor Alegría, entre otros”.

En sus recuerdos también estaban atesorados los distintos lugares que visitó, como por ejemplo el Festival Provincial de Choele Choel, envestido en animador y como acompañante de Delegaciones.

Coco Payote realizó una clara distinción entre la concepción de lo folklórico en Buenos Aires y en el interior del país: allí el folklore es meramente artístico, mientras que acá es un folklore de investigación, da rienda suelta a la creatividad. Recuerda con afecto a grandes exponentes como don Guillermo Iriarte, Salatino Mazulli y don Mario Raone, afamado investigador a quien Payote consultaba para la preparación de sus programas.

También recordaba su vieja amistad con don Marcelo Berbel.

Cuando dejó las aulas, ingresó a la animación de jineteadas y espectáculos criollos. Compartió esta prolongada tarea con don Gustavo Guichón, con Jorge Alberto Soccodato, con Saúl Huenchul y con Walter Mosegui, entre otros.

No dejó de mencionar nuevos compañeros como Ricardo Indio Pino, joven payador, una “revelación total”.

“Fui aprendiendo de cada uno un poquito: estuve y estoy rodeado de investigadores y estudiosos del folklore”, manifestó.

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Las jineteadas

Payote concurrió durante doce años a Jesús María, en Córdoba, con LU19 y LU5, piloteando el vehículo que lo transportaba junto con Nené Molina, de quien guardaba el mejor de los recuerdos. Y fue animador en la sede provincial de jineteadas de Río Negro, con sede en Cervantes, y en la misma institución del Neuquén, cuya sede estaba asentada en San Patricio del Chañar. También mencionó a la Federación Gaucha de Río Negro con sede en Allen cuyo presidente era Julio Kopprio al momento de la entrevista que le realizamos.

Estas instituciones rigen el destino de las jineteadas de las provincias de Río Negro y Neuquén, puesto que coordinaban y organizaban los campeonatos provinciales para asistir con delegaciones gauchas a grandes festivales, como el ya mencionado de Jesús María llevado a cabo en el mes de enero de cada año.

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Payote y Gustavo Guichón.

Jóvenes jinetes han tomado las riendas que encauzaron la formación de un excelente plantel de representantes encargados de conocer los reglamentos para participar de las jineteadas nacionales.

A través de su programa radial, Coco hacía gala de la revalorización de “Lo nuestro”: “No me gusta que digan que la tradición es cosa del ayer, sino que es presente y futuro; lo heredamos de un pasado que tiene plena vigencia”, nos dijo Payote.

Nos dejó también un mensaje para los jóvenes: “Es imprescindible saber de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos, rescate que tenemos que tener en cuenta todos los argentinos”, enfatizó.

Así… entre payadas y payadores, jinetes y jineteadas, rodeado del afecto y cariño de sus cuatro hijos y cinco nietos, transcurrían los días de Coco en su incansable camino de la prédica del amor al terruño a través de la danza, el canto y las tradiciones.

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Coco y sus padres.