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El Municipio de Cipolletti destruyó más de 100 escapes libres en un operativo contra la contaminación sonora. Buscan frenar ruidos molestos y proteger la salud auditiva.
El Municipio de Cipolletti llevó adelante un operativo de destrucción masiva de escapes libres secuestrados en diferentes controles vehiculares realizados en los últimos meses. Más de 100 dispositivos fueron aplastados y destruidos este jueves como parte de una política de control y concientización que busca devolverle la tranquilidad a los barrios.
Los escapes libres, también conocidos como caños de escape no reglamentarios, son sistemas de escape modificados o directamente removidos de su silenciador original, lo que genera una emisión sonora muy superior a los niveles permitidos. Este tipo de alteraciones no solo incumplen con la normativa vial, sino que también generan serios problemas de contaminación sonora y daños auditivos, especialmente en poblaciones vulnerables como adultos mayores, niños y personas con trastornos del espectro autista o sensibilidad al ruido.
"¿Sabías lo que nos gusta hacer a todos los intendentes? Destruir escapes libres", declaró el intendente Rodrigo Buteler durante el operativo. "Dame una señal clara de que no queremos ruidos molestos. Estamos hartos de las motitos con escapes libres que molestan a los adultos mayores, a los niños, personas con discapacidad. Acá estamos destruyendo más de 100. Algunos valen más de un millón de pesos, así que les advertimos: nada de escapes libres en la ciudad".
El operativo se enmarca dentro de una estrategia más amplia de seguridad vial y ambiental que impulsa el municipio, que incluye controles frecuentes en diferentes puntos de la ciudad, retención de vehículos en infracción, y campañas de sensibilización ciudadana. Según datos municipales, en lo que va del año se han secuestrado vehículos por distintas irregularidades, entre ellas, la instalación de escapes no permitidos.
La base legal de esta acción está respaldada por el artículo 212 de la Ordenanza Municipal 491/23, que establece sanciones para quienes circulen con vehículos que presenten modificaciones en el sistema de escape. La norma indica: "La falta, deficiencia y alteración del silenciador, la colocación de dispositivos antirreglamentarios; la salida directa total o parcial de los gases de escape o la producción de humo en exceso, el uso e instalación indebida de interruptor de silenciador y/o la producción de ruidos derivados del uso del automotor que superen los niveles establecidos por las leyes y normas en vigencia, se reprimirá con multa de 30 a 1.200 SAM (valor actual de la SAM $925)”.
La multa puede alcanzar los $1.110.000 y se evalúa antecedentes, reincidencia, habitualidad.
Por último, Buteler confirmó que “una vez destruidos se llevan al resguardo de Protección Civil, posiblemente trabajaremos con una institución intermedia para que puedan venderlo, tiene su valor en el mercado como residuo por el metal y el cobre. Que lo producido vaya a un destino público”.