Tiene 10 años, pasó por Los Humildes y fue observado por Argentinos Juniors, que lo sumó para jugar el Metropolitano. Una historia de sacrificios y acompañamiento familiar.
Argentinos Juniors, el club al que apodan “Semillero del Mundo” por la cantidad de jugadores de fútbol que formó a lo largo de su historia (Maradona, Riquelme, Mac Allister entre otra larga lista de cracks), detectó a un nene de Cipolletti de apenas 10 años de edad y se lo llevó para seguir formándolo.
El pequeño talento se llama Noha Alejandro Solís, es zurdo, juega de 5 y se destaca por el buen manejo de la pelota y por el ímpetu que pone en el juego, explica su abuelo Pelusa Solís, conocido comerciante local y caracterizado hincha de Cipo.
“Es hábil, pero cuando hay que poner, pone”, dice orgulloso de su nieto, a quien acompaña de cerca junto el resto de la familia en la búsqueda del sueño para convertirse en futbolista profesional. Un respaldo imprescindible para emprender cualquier intento, dado que hay costos que se deben enfrentar. Solís abuelo sostiene que además de jugar bien, a su nieto le gusta entrenar, otra condición imprescindible para hacer realidad el anhelo.
Noha, como muchos niños que adquieren habilidades con la pelota, se inició jugando en amigos. Cuando tuvo la edad suficiente lo inscribieron en Los Humildes, la institución infantil creada por Nico Jaime y donde surgió Maximiliano Amarfil, el volante que luego tuvo una destacada actuación en Cipolletti y actualmente está en Platense.
Posteriormente pasó al Centro de Formación y Captación Oficial de Argentinos Juniors que tiene sede en Neuquén, equipo con el que ganó el campeonato de Lifune en Pre Décima. Pero además gracias a sus buenas actuaciones en ese certamen logró que los observadores lo seleccionaran para que se presentara en la entidad madre, ubicada en el barrio porteño de La Paternal.
El niño viajó con familiares a Buenos Aires y comenzó a entrenar con niños de su categoría provenientes de distintos puntos del país. Recibió la indumentaria oficial de la institución, un gesto que impone pertenencia, y lo ficharon para jugar en la Liga Metropolitana, que se disputa en paralelo al de la AFA, en cuyo plantel el cipoleño también fue citado para practicar. Semanas atrás enfrentó a San Lorenzo y tuvo una notable actuación. Una foto compartida por la familia lo muestra cuando va enganchar de zurda la pelota mientras lo persigue un rival. Este domingo había sido convocado para el partido contra Tigre.
Otras imágenes revelan la inmensa felicidad que disfruta el chiquito. Como cuando tomaba uno de los vuelos para trasladarse a Buenos Aires, recorriendo el interior del club, en el estadio Diego Armando Maradona o cuando se cruzó con Sergio Batista, el Checho, campeón del mundo también surgido en la misma cantera que hoy integra él.
El sueño de ser futbolista involucra un sacrificio personal, con la adopción de nuevos hábitos requeridos para deportistas de altas competencias como también la renuncia de muchas experiencias recreativas típicas de la edad juvenil.
Pero también requiere del respaldo del entorno familiar tanto en el aspecto afectivo como económico. En su caso Noha cuenta con ese invalorable apoyo. Tiene que viajar todos los meses y permanecer una semana completa, lapso en el que entrena y juega, y lo hace acompañado por sus papás y su abuelo, quienes se tienen que gestionar el alojamiento y los demás gastos de estadía. Pero el sueño de Noha lo vale y él lo retribuye dentro de la cancha.