El doctor Armando Gentili regresó a la región tras su memorable travesía para honrar a San Martín. De las noches heladas durmiendo en el piso, a los riesgos y las maravillas naturales.
Le pide el resto, el último esfuerzo al caballo blanco -sí como el del prócer al que rindió homenaje-, que tan valiente como él, cruza el último río caudaloso y correntoso con la lengua afuera. Están casi en la cima de la montaña, con 2800 metros de altura.
Atrás quedaron noches heladas de dormir en el piso donde el frío calaba los huesos. Jamás olvidará esos cielos totalmente estrellados, los primeros rayos del sol del día filtrándose entre las altas cumbres, el ruido del deshielo, la paz, la inmensidad, el esfuerzo, el logro.
Armando Gentili, el entrañable doctor de Allen lo hizo. Cumplió su sueño de cruzar Los Andes en honor a su ídolo, el prócer José de San Martín. Saldó así esa cuenta pendiente que le quedaba el ex ministro de cultura de Río Negro.
Hazaña cumplida para el odontólogo que repasó sus vivencias con LM Cipolletti. “Fueron 5 días a full con un promedio de 6 horas de cabalgata. Con guías y baqueanos con una capacidad organizativa para traer los caballos al grupo que éramos 30. Una experiencia muy fascinante, emocionante”, comenta.
“Se va con las mulas cargueras, se lleva el alimento que se come por el frío en el lugar. Obviamente que se pasa por senderos, pendientes. Cruzando arroyos y ríos correntosos, de cordillera, profundos que los mueve incluso a los caballos. Hay lugares con mucha altura. Distintos terrenos, praderas, piedras de distinto tamaño”, explica quien no se privó de lucir la camiseta de su amado San Lorenzo en plena aventura.
“Por suerte no llovió pero hacía frío por la mañana, cruzaban vientos fuertes, con fuertes calores durante el día. La amplitud térmica muy importante. Cuando uno hace esta experiencia con toda la tecnología de hoy, fortalece y agiganta la figura de estos próceres de la patria”, culmina emocionado Armandito.
El tordo que hizo historia con el tordillo para emular al gran José de San Martín. ¡Felicitaciones!