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Es de Barrio Godoy, vive en California y fue anfitriona de lujo de los valletanos en el Mundial: la historia de La Negra Riquelme

Reside hace 25 años en Estados Unidos. A qué se dedica, la nostalgia por su querido Cipolletti y qué la retiene allá. "Pensé en volverme pero...".

Ni de Los Angeles Lakers, emblemático equipo de la NBA que representa al estado en el que viven, ni de San Francisco 49ers, el conjunto de California más famoso de Fútbol Americano. Lorena Riquelme tiene dos hijos varones y cuenta que “uno es de Boca, otro de River y ambos son del glorioso albinegro”.

Eso sí, esta vecina cipoleña del barrio Godoy que está radicada en esa región del país del Norte aclara que “ninguno es tan fanáticos del soccer”. Ese último termino no debería sorprender a nadie teniendo en cuenta que lleva 25 años en Estados Unidos y trabaja como “interprete bilingüe”, justamente, en una escuela secundaria.

Eso sí, La Negra, como la apodan, admite que su barrio y los amigos de Cipolletti “siempre tiran”, a pesar de que con el paso de tiempo cada vez son menos los vínculos y familiares que le quedan en nuestra ciudad.

Quizá más de un vecino valletano se la cruzó estas últimas semanas en el marco del Mundial de fútbol a la ex empleada del casino de Cipolletti que vivió aquí hasta los 24 años y se convirtió en una anfitriona de lujo.

Su historia

El 2001 fue un año caótico para Argentina, que vivió una de sus peores crisis históricas. El famoso estallido social, un panorama oscuro y la falta de oportunidades hizo que miles de compatriotas emigraran al exterior.

Una de ellas fue Lore, que encamino su vida lejos del Alto Valle, extrañando horrores pero buscando un mejor futuro. Claro que el amor y los recuerdos de su tierra siempre están latentes.

Lejos de olvidar las raíces y como paliativo al desarraigo, cada vez que puede regresa a su querido pago. “Hasta los 24 años viví en Cipo, trabajaba en el Casino. De allí me trasladaron a la sala de juegos de General Roca y luego me vine a Estados Unidos. Acá me casé y tuve dos hijos, que hoy ya tienen 21 y 19. Vivo con ellos en California y viajo al Sur cada vez que puedo”, señala en la charla con LM Cipolletti quien fue una anfitriona de lujo en ocasión del reciente mundial en el que la Scaloneta se consagró subcampeona.

“Casi ya no me queda familia, tengo dos medias hermanas, solo dos tíos vivos y algunos primos con los que todavía mantengo el contacto. Mis viejos fallecieron pero el barrio siempre tira y vuelvo a ver a mis amigos de la primaria”, aclara quien estuvo en el banderazo del sábado en Nueva York pero no pudo presenciar en el estadio la final del domingo con España.

Incluso “pasamos la pandemia en Argentina y mis hijos por suerte conocen bastante Cipolletti y nuestro país”.

Admite que en su momento intentó que el cambio, el despegue, no fuera tan brusco para ella y por eso a la hora de elegir una ciudad donde afincarse, optó por California. “Me pareció el clima más variado, similar al Valle con las estaciones bien marcadas”, explica aún enfundada con el atuendo albiceleste.

Cómo es vivir en Estados Unidos y por qué no se vuelve

La Negra se separó "hace varios años" y trabaja en “una escuela secundaria, como intérprete bilingüe”. Si bien está conforme con la calidad de vida, reconoce que nada es perfecto.

“Se vive bien pero se vive para trabajar aquí, casi no te queda tiempo de nada, aunque uno aprende a vivir más estructurado”, asegura.

A propósitos de los pro y los contra, en algún momento pensó en regresar pero al analizar las ventajas y desventajas hubo una cuestión familiar que la retuvo en Estados Unidos.

"Si bien pensé volver en algún momento, mi hijo mayor es ciego y los beneficios que tiene acá y la educación son impagables. Mi hijo mayor tiene 21 años y está cursando la universidad para ser profesor de braille (sistema de lectura y escritura táctil diseñado para personas ciegas o con discapacidad visual). El más chico de 19 estudia comercio", revela.

Destaca, además, que la edad no es impedimento para sostener una vida activa y de ninguna manera excluyen del mercado laboral a los más veteranos como en Argentina.

“Lo que más me sorprende de manera positiva es que no hay límite de edad para hacer cosas. Encontrar gente trabajando, estudiando y disfrutando a edades que en Argentina se consideran viejos. Gente que trabaja, maneja y se siente útil”, celebra.

La Negra Riquelme por estos días anda de vacaciones en Roma, Italia.

Entre las falencias, acostumbrada a la calidez criolla, lamenta la frialdad y la carencia de vínculos afectivos. “Me sorprende negativamente la falta de lazos, la gente vive cambiándose de casa, de trabajo de entorno y no forman lazos duraderos por lo que al final del día la gente está muy sola. Eso es algo que contrasta mucho con nuestra cultura”.

La reflexión del final

“Como Argentina descubrí que lo que más extraño es la gente, nuestro país más allá de todos los defectos tiene una calidad humana única. Somos únicos y eso es lo que siempre nos saca adelante en cualquier lugar, contexto y situación”, finaliza Lorena Riquelme, la cipoleña de California que la última semana le dio pelota a cada uno de sus compatriotas que lo necesitaron. ¡Thank you!