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Energía en los barrios: el costo y las ventajas de regularizar la luz

Las familias que no tienen acceso al gas, eligen calefactores eléctricos. Son más seguros y, afirman, tienen menor costo económico que garrafas y leña.

Los asentamientos y barrios populares se incrementaron exponencialmente en Río Negro durante los últimos años. En toda la provincia, pero particularmente en el conglomerado conformado por Cipolletti, Fernández Oro y Las Perlas. Allí las familias no cuentan con gas por red, agua potable y tampoco cloacas, y el servicio de energía eléctrica se transforma en el servicio por excelencia, que se utiliza para iluminarse y hacer funcionar los electrodomésticos, pero también para cocinar, calefaccionarse, refrigeración, y todo lo que a uno se le ocurra.

En ese contexto, uno de los objetivos primordiales de la distribuidora Edersa es trabajar en dos grandes frentes: el acceso a suministros normalizados, y la sostenibilidad en esa regularidad. Desde 2018 se normalizó el acceso a la electricidad en más de 30 barrios populares, donde viven más de 5.500 familias.

A esas familias que utilizan la electricidad de manera multiuso se las denominadas “electrointensivas”, dado que usan la energía eléctrica mucho más que el promedio de los usuarios. El uso intensivo de electricidad obedece a tres factores: razones económicas, de seguridad y sociales. “Con conexiones regulares, es mucho más seguro utilizar artefactos eléctricos para calefaccionarse que la leña. Además, es menos contaminante y más recomendable en términos de salubridad”, indicó el gerente general de Edersa, Raúl Barhen.

Desde el punto de vista económico, una familia “electrointensiva” puede llegar a consumir entre 400 kwh y 700 kwh por mes, pagando una factura, con subsidio, de entre $8.000 y $14.000 por mes. En contrapartida, los vecinos de esas barriadas indican que las garrafas se consiguen en el orden de los $4000 y $5000, y necesitan como mínimo dos por mes, mientras que la leña es aún más cara: un bins cuesta entre 13.000 y 14.000 pesos, y les dura no más de 15 días.

Es decir, cualquier familia instalada en esos sectores, que utilice dos garrafas y un bins de leña mensual, tiene un costo mensual sólo en ese concepto, para cocina y calefacción, de 24.000 pesos. Resulta sustancialmente más caro que el costo de la electricidad.

“La cuenta que hacen las familias electrointensivas es que usar la electricidad es mejor, en todo sentido, frente a otras variantes energéticas. Entonces la gran meta es conseguir llevar luz segura y de mejor calidad, y que esos vecinos consigan mantenerse en la regularidad”, remarcó Barhen.

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Cuando un barrio se normaliza y cuenta con instalaciones eléctricas regulares, todo cambia porque la calidad de la luz mejora, no se queman artefactos, hay previsibilidad y la inseguridad se acaba.

“El primer objetivo, que es el acceso a la energía regular, se logra consiguiendo la financiación de la obra, realizando el proyecto y concretándolo. Lo más complejo viene después, a la hora de la sostenibilidad de esas familias en el sistema regular”, explicó Barhen.

Para la distribuidora de energía, el segundo gran paso es conseguir la sostenibilidad en el servicio regular de esos vecinos, que deben pagar una factura de luz cuando posiblemente nunca lo habían hecho, con el plus de saber que consumen más que el promedio de los rionegrinos. Además, la situación se hizo más compleja en los últimos meses con la puesta en vigencia de la denominada “Segmentación Tarifaria”, medida con la que Nación quitó el subsidio en el costo de abastecimiento de las facturas para aquellos que “no lo necesitan” por su nivel de ingreso.

Básicamente, esos que dejaron de percibir el beneficio pagan o pagarán el doble o más por el mismo consumo. Las familias de los barrios populares pueden mantener el subsidio, pero deben completar el registro ante el gobierno nacional.

Los barrios

El crecimiento de asentamientos y barrios populares se multiplicó sobre todo en una ciudad como Cipolletti, que tiene más del 50% de la cantidad total de familias de la provincia en ese escenario habitacional. Eso sí, el fenómeno se expandió y, para el caso, Edersa regularizó en el último tiempo barriadas en Catriel, Cinco Saltos, Allen, Choele Choel, Cervantes, Luis Beltrán, Viedma, San Antonio Oeste, Las Grutas, El Bolson y demás localidades.

“Entendimos que la empresa tenía la necesidad, y casi la obligación, de acercarse a los barrios, gestionar obras, llevar un servicio que es esencial y, por sobre todas las cosas, combatir la irregularidad, una situación que provoca todo tipo de riesgos. Hemos trabajado en gran forma junto a la secretaría de Energía y los gobiernos municipales, y vamos a seguir haciéndolo con fuerza”, agregó Barhen.

Para fortalecer la sostenibilidad del servicio, la empresa eléctrica se mantiene en contacto permanente con referentes barriales, realiza charlas y capacitaciones sobre temas fundamentales como el uso seguro y eficiente de la energía, ofreciendo tips e información para que los vecinos aprendan a utilizar el recurso, y paguen sólo por la energía que necesitan ciertamente.

“Edersa en los barrios’ es un programa que nos permite estar junto a los vecinos que tienen las necesidades más importantes. Buscamos que todos los rionegrinos cuenten con un servicio seguro y de calidad, un servicio que puedan pagar y que les solucione la vida diaria. Por eso es que hemos recorrido diferentes sectores capacitando, informando e incluso ayudando a realizar la Segmentación Tarifaria a aquellos que por no contar con los elementos virtuales o el conocimiento, no habían conseguido hacerlo”, culminó Barhen.