Por más de una década, una vecina del Barrio 130 viviendas, transformó su pasión por los aromas en un oficio propio. Conocé la historia de superación de la emprendedora clave en las previas de los partidos de la selección.
El ''elijo creer'' está más presente que nunca en un momento histórico para el futbol y, donde hay fútbol, hay mística porque sale a la luz una faceta completamente emocional que hace y deshace con el fin de querer cambiar algo, de poner la suerte a nuestra favor.
Cuando se jugó le Mundial de Qatar 2022, la vida parecía deberle una estrella al mejor jugador del mundo: Lionel Messi. El sueño se concretó y la fe en los convocados por Lionel Scaloni, es inevitable y para este mundial, las cábalas están más vigentes que nunca.
Cambiar de lugar entre el ''cooling break'' (pausa de hidratación), repetir la comida, no lavar la camiseta, rezar, prender velas y/o sahumos son algunas de las tantas propuestas que surgen en las charlas de los últimos días. Así, LM Cipolletti llegó a ''Vivi'' una cipoleña con una atrapante historia y que hoy, entre sonrisas, confiesa que los sahumerios mundialistas fueron furor en su stand.
Hace diez años, más o menos, todo era incertidumbre. Vivi había dejado la universidad —a la que hoy, de hecho, volvió— y se ganaba la vida limpiando casas y cuidando niños. No era que le fuera mal en esos trabajos. Era otra cosa: su salud se complicaba ya que la hipoacusia (pérdida de audición) avanzaba requiriendo otro abordaje y necesitaba encontrar una forma distinta de sostenerse. Ahí apareció, casi como una revancha, algo que siempre había sido su debilidad: los perfumes, los aromas, todo ese universo de las esencias.
Un curso en Córdoba fue la chispa. Lo demás, dice ella, "fue todo práctica". Y la práctica, en su caso, no fue un camino lineal ni sencillo. Sin conocer proveedores, sin saber a quién comprarle materia prima, tuvo experiencias que prefiere llamar "chascos" antes que fracasos. Cada mala compra, cada intento fallido, terminó siendo una lección.
Empezó con perfuminas y difusores así como decidió apostar con sabores simples pero el verdadero desafío llegó después, cuando decidió meterse con los sahumerios. "Me costó un montón", reconoce. Hizo varios cursos y en ninguno sintió que le dijeran "la verdad absoluta". Así que volvió a lo de siempre: practicar, repasar, repetir. Ese aprendizaje, lento y artesanal, convirtió a los sahumerios en el producto insignia de su emprendimiento. Desde el principio se impuso una regla: calidad ante todo. Esencias libres de parabenos y materia prima de primer nivel. Vivi destaca su emprendimiento como un punto de conexión fuerte con su familia ya que su hermana y su mamá se sumaron y están aprendiendo el oficio junto a ella. Además, su hermano la acompaña en los días en los que asiste a las ferias de la ciudad.
Para esta Copa del Mundo, Vivi decidió ir un paso más allá y lanzó una edición especial: sahumerios con los colores de Argentina. La propuesta no fue simplemente repetir las fragancias clásicas, sino animarse con aromas menos comunes —sandía, frambuesa, mora y arándano, durazno y jengibre— que la diferencian de la oferta tradicional. "La idea es destacarnos, tener algo aparte de lo clásico", señala.
El resultado superó las expectativas. La tanda albiceleste se agotó rápido, y cuando solo quedaban los aromas frutales, los clientes se los llevaban igual: "Si tiene los colores de Argentina, nos lo llevamos", le decían. Y agregaban, con la cábala ya asumida: "No importa, nosotros lo prendemos igual a la hora del partido".
Lo que más la enorgullece, sin embargo, no tiene que ver con las cifras. Tiene que ver con los videos. Esos que suben sus clientes, sin que ella se lo pida, mostrando lo que compraron y diciendo simplemente: "Le compré esto a Huma". El boca en boca —o el video en video— hace el trabajo. Y eso, para ella, es la prueba de que el esfuerzo vale la pena.
Trabaja desde su casa, en una habitación que ella misma describe entre risas como "un loquero", llena de cosas por todos lados, lejos todavía del taller propio con el que sueña. No es el escenario ideal, pero es lo que tiene, y con eso construye.
Aunque su horizonte no se achica. Anhela que su producto llegue a más gente, a más lugares, a quienes todavía no la conocen. Sueña, dice, con todo el corazón, con el día en que sus perfumes y sahumerios puedan estar en un supermercado. Mientras tanto, sigue ahí, en su barrio, con la fórmula que mejor conoce: calidad, paciencia y esa terquedad silenciosa que solo tienen quienes construyen algo propio desde cero.
Actualmente, tiene su lugar en la Feria de la Economía Social que se lleva a cabo habitualmente los fines de semana en la Plaza San Martín (calles Roca y Miguel Muñoz). En Facebook aparece como: humaaromasdelvall y en Instagram como @humaaromas.