Esta escuela de gestión privada, mixta, de jornada simple y de formación laica fue fundada por la profesora María del Carmen Polla. Nació del jardín de infantes Cangurito del que fue dueña.
Debemos buscar las raíces de esta institución educativa en el jardín de infantes Cangurito. Allí, María del Carmen Polla estableció una "Escuela para Padres del año 2000”. Incluía talleres de reflexión, campamentos de niños, madres y familias, y más. Fueron ellas, las familias, las que le solicitaron que creara una escuela primaria. Por ese motivo María del Carmen viajó a Viedma para saber qué tenía que hacer desde lo edilicio y pedagógico. A su regreso, y con las pautas conocidas, comenzaron a compartir y a reunirse.
“Ese verano yo hacía mi primer viaje a Europa a casa de familiares e incentivada por estas inquietudes tomé talleres en la Universidad Complutense de Madrid y me interioricé de los planes escolares españoles y europeos en general. Así pergeñé este proyecto en valores humanos y valores de vida que colaboren con las enseñanzas que cada familia debe dar a sus hijos”, nos contó María del Carmen.
“En todo momento quedó claro que yo no iba a ser la dueña” enfatizó, “no me interesaba dirigir lo económico de algo tan grande, aunque fuéramos creciendo año a año. Había que buscar una figura legal para sostener ese colegio. Así que los padres buscaron esa figura y decidieron que una fundación sin fines de lucro era lo mejor”.
Esos momentos de preparación se vivieron con madres, familias, docentes y amigos. Compartieron ideas, conocimientos, deseos y sueños. Cuando se terminó el proyecto lo llevaron a la universidad, donde recibieron sugerencias por parte de profesores en áreas de investigación. Como anécdota, cabe recordar que se inició la transcripción en la máquina de escribir de Carmen Frasetto. El último día de octubre de 1992 presentaron el proyecto pedagógico en el Consejo Provincial de Educación ante la Secretaria Técnica de la región Alto Valle Oeste, Susana Galera.
Los padres colaboraron: transformaron la casa en escuela pintando, limpiando, donando su tiempo y materiales. Organizaron también una rifa para recaudar fondos que pudieran canalizar las necesidades de contar con el edificio adecuado al emprendimiento. Se sorteó un televisor, se buscó una casa y a fines de 1992 se mudaron a un local en Irigoyen 558. De esta forma, las familias se involucraban con el futuro de sus hijos.
Los padres eran, entre otros, Jorge Bello y Silvina Darrieux; Roberto Espina y Mara Olavego; Familia Norro; Laura Rosauer y Facundo Olavego; Familia Sangre; Flia. Cavallín; Lupori; Jorge Paz y Ángeles; Rubén y Mónica Alonso; Dr. Muñoa y Sra.; Flia Nievas; Flia. Ambrosino; Flia. Codon y seguramente muchos más.
El jardín Cangurito se fundó el 8 de agosto de 1978, la escuela Crear el 2 de marzo de 1992 y la secundaria el 10 de diciembre de 2010. La dirección actual de la escuela Crear está en 9 de julio al 1060, lugar donde funcionó la sede de Hidronor.
El jardín inició sus actividades en Villegas 35. Se mudó a los 2 o 3 años a 25 de Mayo 116. La escuela primaria Crear se inició en Hipólito Irigoyen 558. De allí se mudaron a Luis Toschi 236, que era como pequeña chacrita.
En los años siguientes, en 1993, se solicitaron préstamos para mejorar el local, el baño de la escuela y del jardín, acondicionar un garaje para salón con rejas, cementar el patio, galería cubierta, entre otras refacciones. Para ponerle nombre a la escuela se realizó una encuesta. La más votada fue “Girasol”.
De acuerdo con el testimonio de su creadora, el logo es “un disco solar de iluminación que lleva su rostro a lo alto en búsqueda de mayor luz. Consta de doce pétalos, doce pilares indispensables a la formación del ser humano que bregamos educar. En su centro se halla la luz contenida en espiras de aprendizaje con avances y retrocesos para emerger a una mayor evolución. Su tallo es su flexibilidad, un cable a tierra que le da un eterno fluir con el movimiento de la vida”.
“La escuela primaria Crear nació como un imperativo de vida y de supervivencia en un tiempo donde el ser humano debe volver hacia su interior y crearse a sí mismo como ser capacitado en esencia para redescubrir su capacidad de resolución personal y felicidad en un mundo que se abre paso a una nueva era”, leemos en el boletín que escribió y que nos compartió María Del Carmen: “Crear es la acción de inventar, descubrir, pensar, proyectar, e imaginar”.
La tarea se basó en enseñar y aprender a partir de doce pilares que integran su logotipo:
En medio de todo, un momento muy triste, como testimonia la profesora Polla: “Ahí falleció mi madre. En la puerta de la escuela. Bajó de un taxi y la atropelló una moto. La comunidad educativa estuvo presente para que pudiera superar semejante pérdida”.
Luego se trabajó con el municipio y, a raíz del accidente que cobrara la vida de la madre de nuestra entrevistada y de uno más, se colocó un semáforo manual para el cruce de calles, mitad de cuadra para alumnos o público en general. Fue el 29 de marzo de 1996. En el armado y creado del semáforo trabajó Daniel Lisiuk, otro de los padres de la institución.
María del Carmen se recibió de Maestra Normal Nacional, Maestra Jardinera y Rural, Profesora de Humanidades con especialidad en Filosofía y Pedagogía de la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca. Trabajó en Cipolletti como maestra de grado y jardinera. “Gané por concurso los cargos en la escuela primaria N° 262, Los Pioneros, a los que renuncié luego de ocho años de ejercicio por los otros cargos que tenía y me dediqué a trabajar como profesora en varios nocturnos, como el colegio Manuel Belgrano turno vespertino. Me jubilé en 2014. Fui veintidós años Directora, desde que comencé con 32 en Río Negro como maestra de grado/ profesora de psicología en los cuartos años de nocturnos de diferentes colegios”.
En el texto del décimo aniversario de la institución se lee:
La escuela que queremos.
Es aquella que resguarda todos los principios, contenido y valoración para los niños de nuestra provincia de acuerdo con los principios curriculares.
Debido a la situación económica de la coyuntura, los padres presentaron papeles a Viedma para solicitar autorización para conformar una fundación.
Firmaron el acta pre constitutiva en el juzgado:
Miguel Alonso, Liliana Bustos, José Luis Collinao, Sergio Díaz, Vilma Fernández, Gladys Gallo, Silvia García de Nicolai, Ana María Micheli, María del Carmen Polla, Viviana Ríos. Hugo Sainz, Jorge Sandoval, Pedro Sangre, Patricia Sepúlveda, Amanda Torres y Patricia Wouduijh.
La escuela sorteó varios cambios de edificios. Y a lo largo del tiempo se fueron incrementando los grados y el turno.
Iniciaron las actividades con un capital de tres mil pesos. Asumieron en abril de 1995 con personería jurídica. Se deja establecido que la ideóloga y la creadora de los estatutos fue la doctora Vivina Ríos.
Mucho trabajo de los padres, de las familias, para concretar este enorme proyecto educativo. Finalmente, se realizaron los trámites para que la escuela sea transformada y el Consejo de Educación de Río Negro aporte los sueldos de directores, maestros, maestras jardineras, profesores de materias especiales, secretaria, entre tantas funciones.
Finalizamos tan enorme síntesis de la tarea con las palabras de su creadora, la Profesora Polla: “Destaco que innumerables fechas y detalles constituyen la sumatoria de la memoria de los padres y madres que fueron leyendo los borradores y ampliaron y corrigieron mis dichos. Los Libros de Actas de la Escuela y Fundación Crear fueron el pilar fundamental. Sello aquí estos diez años institucionales con la fuerza de una comunidad educativa que logró elevarse por encima de los imposibles de la razón y los sentimientos de los egos personales para seguir intentando unir voluntades, de pequeños y de grandes, afianzado en estilo de calidez y calidad educativa que amplificara su trascendencia personal y familiar”.
El nacimiento de la escuela Crear. Una titánica tarea que debe ser encumbrada, recordada, homenajeada como lo hacemos en este escrito.