En la misma casa vive también Lola, una lora un poco más joven a la que Nick había elegido como su novia hasta que manos impías decidieron separarlos.
Raquel Pacheco, dueña de ambas mascotas, contó que ella tiene hijos y que están muy mal con la situación. "El loro es un poco viejo y, si bien estaba suelto, no se pudo haber ido a ningún lado solo. Tampoco se lo llevó alguien de acá, del barrio. Deben haber sido pibes que pasaron a comparar cervezas o algo así y se lo llevaron para hacerlo plata", señaló.
El loro desaparecido en un principio era propiedad de quien fuera patrón de Raquel, pero el hombre falleció y por tal motivo el ave terminó en la casa de la mujer, donde vive con su esposo y sus hijos.
En el frente de la vivienda funciona un kiosco y todos los vecinos de la zona conocen tanto a la familia como a Nick, quien gracias a su locuacidad se había convertido en un vecino distinguido y en una de las máximas atracciones del barrio.
40 es la edad que tiene el loro Nick, ya algo anciano.
El ave pertenecía a un hombre ya fallecido, y su empleada se lo quedó. Desde entonces pasó a formar parte de su familia, la que componen también su esposo, sus hijos y la lora Lola.
Lo buscan por las redes
"Esperemos que aparezca pronto, más que nada por mis hijos. Advertimos a los vecinos que si ven a alguien tratando de vender un loro que nos avisen, por favor", remarcó la mujer.
El domingo publicaron la situación en Facebook y la información comenzó a correr como reguero de pólvora, tras lo que recibieron varias llamadas. "Mi marido fue a lo de un hombre que decía que había encontrado uno, pero resultó ser un papagayo. Muchos también nos mandan fotos, pero por lo general se trata de catitas. Este es un loro verde", concluyó la mujer.