En Cipolletti está prohibida la actividad de limpiavidrios. Fiscalización descubrió dos infractores y resolvió la situación en forma llamativa.
Una particular situación se vivió en las últimas horas en las calles de Cipolletti, donde la aplicación de la normativa local contra los trapitos derivó en una resolución que combinó el control del espacio público con la asistencia social directa.
El hecho involucró a dos personas que se encontraban ejerciendo la actividad informal de cuidadores de autos y limpiavidrios, comúnmente denominados trapitos, una práctica que está expresamente prohibida en todo el ejido urbano municipal.
Todo comenzó durante la jornada de hoy, en el marco de las recorridas de rutina que lleva adelante el personal de la dirección de Control Municipal, dependiente de la secretaría de fiscalización. Al llegar a la intersección de las calles Alem y La Esmeralda, los inspectores detectaron de forma flagrante a dos personas que se encontraban realizando tareas de lavado de vidrios en los semáforos y cuidado de vehículos.
Cabe recordar que en Cipolletti está prohibida la actividad de trapitos. Se trata de una medida implementada con el objetivo de resguardar la seguridad vial y evitar inconvenientes a los conductores. Ante esta situación, el personal procedió a identificar a los involucrados y a notificarles formalmente que dicha práctica no está permitida por la ordenanza vigente en la localidad.
Durante el diálogo mantenido con las autoridades encargadas de la fiscalización, los dos hombres manifestaron que no residían en la ciudad, sino que eran oriundos de la vecina localidad de Centenario. Asimismo, argumentaron ante el personal municipal que se encontraban en ese sector con el único propósito de intentar reunir el dinero para pagar los pasajes que les permitieran continuar su viaje con destino final hacia Villa Regina.
El personal del Municipio optó por una llamativa y directa resolución: decidieron acompañar a ambas personas hasta la parada del colectivo interurbano y les abonaron la totalidad de los pasajes correspondientes. Esto les permitió continuar su viaje sin necesidad de permanecer realizando una actividad que genera molestias a los vecinos y que no está habilitada en Cipolletti.
“Gracias, no nos vamos a olvidar más de ustedes. Se los vamos a agradecer toda la vida", dijo uno de los trapitos cuando subía al colectivo.
Desde la comuna destacaron que este tipo de intervenciones reflejan la forma en la que trabaja el Municipio: haciendo cumplir la ordenanza para cuidar el espacio público y brindar mayor tranquilidad a los vecinos, pero también "escuchando cada situación particular y actuando con respeto, empatía y sentido común cuando las circunstancias lo permiten", según se expresó.