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Con anegamientos recurrentes, Cipolletti avanza en la limpieza de pluviales y tareas de bacheo en las calles más afectadas después de la lluvia.
Cada vez que llueve en Cipolletti, el paisaje urbano se transforma en un rompecabezas de calles anegadas, bocacalles intransitables y reclamos vecinales que se repiten una y otra vez. No es una situación nueva, pero sí persistente, que afecta la vida cotidiana de cientos de familias en distintos barrios de la ciudad. ¿Por qué, entonces, el agua no drena con rapidez en Cipolletti?
La respuesta es múltiple y parte de una base geográfica. “Cipolletti es una ciudad plana, con muy poca pendiente, lo que complejiza naturalmente el escurrimiento del agua”, explicaron especialistas en diálogo con LM Cipolletti. Esa escasa inclinación del terreno impide que las precipitaciones corran de manera eficiente hacia los canales y desagües pluviales.
A esa condición estructural se le suma una falta histórica de mantenimiento preventivo de los canales, drenajes y pluviales. Durante años, la limpieza periódica fue prácticamente inexistente, lo que permitió la acumulación de sedimentos, ramas, basura y otros materiales que terminaron generando obstrucciones severas en puntos clave del sistema.
Conscientes de las complicaciones que esto genera, desde el Municipio aseguraron que ya están trabajando en el tema. Fuentes de la comuna indicaron que una de las intervenciones más importantes en marcha es la limpieza profunda de los pluviales que atraviesan el centro cipoleño. “En muchos casos, están taponados por la falta de mantenimiento y por la acumulación de sedimentos durante años”, afirmaron.
El desafío es técnico y logístico: para poder ingresar con maquinaria especializada, es necesario romper el asfalto y acceder al interior de los pluviales. Este tipo de tareas están planificadas para el corto plazo.
Un ejemplo concreto es lo que ocurre con los pluviales del centro, que descargan en dirección a calle Brentana. “Todo el escurrimiento del centro va hacia esa zona para luego iniciar la evacuación a través del sistema pluvial. Al haber poca pendiente, el agua tarda en salir”, detallaron.
Desde la Municipalidad también destacaron que las lluvias recientes podrían haber generado un escenario aún peor si no se hubiesen realizado previamente algunas limpiezas estratégicas. “Limpiamos el canal de calle Vélez Sarsfield, que es el colector principal y recibe el 95% del agua de lluvia hacia el canal P2. También comenzamos a limpiar los canales de la zona de los milicos. Vamos de atrás hacia adelante”, explicaron.
Otra de las consecuencias directas de las lluvias es el deterioro de las calles de ripio y el resurgimiento de baches en el asfalto. Las secretarías de Obras Públicas y Servicios Públicos indicaron que ya se trabaja en tareas de bacheo y relleno, aunque con una condición: “Debemos esperar a que seque un poco el suelo para poder trabajar más eficazmente”.
Las cuadrillas municipales comenzaron a intervenir en las calles troncales y en aquellas que tienen acceso a escuelas, hospitales y centros médicos, priorizando los servicios esenciales. “La planificación es cerrar cuadrículas desde las principales hacia las secundarias. También se sigue limpiando canales y drenajes para mantener el sistema operativo”, aseguraron.
Como parte de una nueva estrategia para abordar la problemática de fondo, el Municipio lanzó una encuesta ciudadana que servirá como insumo clave para diseñar futuras obras hidráulicas. Durante los días jueves 31 de julio y viernes 1 de agosto, entre las 9 y las 17, personal debidamente identificado realizará entrevistas a vecinos casa por casa, en la vía pública y sobre tres ejes específicos: las calles Paso de los Libres, Vélez Sarsfield y Naciones Unidas.
El objetivo es recabar información sobre la experiencia directa de los vecinos ante cada lluvia, conocer los puntos más críticos y entender cómo se comporta el sistema de escurrimiento pluvial en esas zonas particulares. “Se trata de un trabajo de diagnóstico participativo, que nos permitirá planificar obras más acertadas y adaptadas a las necesidades reales de cada barrio”, indicaron desde la Dirección de Planeamiento.
Según explicaron, estas tres calles presentan características urbanas y topográficas que, combinadas, justifican la necesidad de nuevas obras de drenaje. La idea es diseñar futuros entubamientos para mejorar la capacidad de evacuación del agua y, al mismo tiempo, ganar superficie pública para la parquización y la mejora de los entornos barriales.