De Cipolletti al techo de África, para romper la rutina: fotos, videos y el relato de una travesía en Tanzania

Viviana, comerciante local, acaba de vivir una "experiencia maravillosa" en la montaña y la comparte con LMC. La bandera de su querido albinegro, en la cumbre.

"Me la pasó encerrada 9 horas en un comercio en Cipolletti y me apasionan los viajes, así que cada vez que puedo me voy", confiesa Viviana su escape favorito, su admirable manera de no dejarse vencer por la rutina.

Aventurera de mil viajes, ahora último esta bohemia vecina se fue más lejos que nunca. Pasó del lamento por un destino frustrado por la guerra, a celebrar haber vivido una experiencia de ensueño en el "techo de Africa", en el Kilimanjaro, la montaña más alta de ese continente.

Tras la suspensión de un viaje proyectado a Nepal debido al contexto bélico internacional, no dudó en recalcular el rumbo y poner proa hacia la gran "perla de África".

Partió en soledad desde la región para reencontrarse con su grupo habitual de expedición -amigos oriundos de Mendoza con quienes coordina cada ascenso-. El itinerario implicó un mes entero de viaje recorriendo aeropuertos internacionales donde la presencia sudamericana era casi nula, cruzándose principalmente con viajeros de Japón, Colombia y México, entre otros países.

Siete días de ascenso, choque cultural y la filosofía del "Pole Pole"

La experiencia en suelo africano dejó una huella profunda en la cipoleña, no solo en lo deportivo sino en lo humano. Viviana remarcó el impacto de encontrarse con una realidad social compleja, marcada por la pobreza pero impulsada por una calidez humana "única". "Gente muy trabajadora que desde las primeras horas de la mañana encara la jornada con alegría", cuenta a LM Cipolletti agradecida por el trato de los anfitriones.

En la montaña, la travesía requirió siete días de ascenso y tres de descenso, pernoctando "siempre en carpa a lo largo de siete campamentos". La amplitud térmica impuso un desafío físico constante, con jornadas que alcanzaban los 30 grados durante el día y madrugadas donde la temperatura se desplomaba hasta los -12 grados bajo cero.

Con una sonrisa recuerda que el sostén del grupo estuvo a cargo de los porteadores locales, cuyo servicio y actitud fueron fundamentales para coronar el objetivo: "Ellos eran los encargados de cocinar, preparar el desayuno y transportar el equipamiento. No cobran sino que trabajan con propinas. Acompañaban con alegría en cada tramo y te alentaban con expresiones contagiosas y autóctonas como "Pole Pole" (avanzar despacio, a paso firme) y el célebre "Hakuna Matata" (tranquilo, todo va a estar bien).

Los colores de la ciudad y del albinegro en lo más alto

A pesar de la distancia, la identidad valletana estuvo presente en todo momento. Viviana acostumbra a llevar consigo la bandera argentina y la de nuestra ciudad a cada cumbre que emprende. En esta oportunidad, sumó un detalle especial: además de su distintivo habitual, un dirigente del Club Cipolletti le regaló una bandera específica con la leyenda "Cipolletti, Río Negro, Argentina", la cual flameó en los paisajes africanos.

De regreso a su rutina habitual, la montañista reafirma su filosofía de vida. Soltera y con un hijo ya grande, aprovecha cada oportunidad para salir del encierro comercial y lanzarse a la naturaleza. Para Viviana, la montaña no es solo un pasatiempo, sino la pasión que le da sentido a cada nuevo desafío.

Como canta Shakira, Viviana, la viajera cipoleña, puede contarnos "Esto es Africa".