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Así fue el debut del protocolo contra el piquete de Patricia Bullrich: el cruce entre vecinos

Corte y tensa calma esta mañana en la rotonda de las rutas 22 y 151. El despliegue de Gendarmería y las chicanas entre piqueteros y automovilistas de la zona.

El rigor de los gendarmes se percibió apenas el equipo de LM Cipolletti arribó en un taxi al pie del puente, en la zona donde supo funcionar el peaje. La forma poco amistosa de quien ejercía la autoridad allí en pedirle al chofer que abandonara el sector custodiado por alrededor de 40 efectivos de esa fuerza nacional intimidó tanto como las largas armas que portaban y los camiones hidrantes que se preveían podrían entrar en escena de complicarse la situación.

El número de móviles fue incrementando con el correr de las horas. Sin embargo, afortunadamente no hizo falta que intervengan ya que la jornada que asomaba conflictiva se desarrolló de forma pacífica.

En parte, porque un centenar de manifestantes de la organización social Darío Santillán evitó toparse con ellos pues "estamos todos con miedos, muchos de nuestros hijos quedaron en casa por temor a que pase algo, pero no venimos a confrontar, solo queremos que nos escuchen", explicó Daniela Rojas, una de las referentes a LM Cipolletti.

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Fuerte presencia de Gendarmería al pie del puente. Foto Anahí Cárdena.

Entonces, portando las clásicas banderas rojas y los chalecos de ese mismo tono con las insignias del movimiento popular, se plantaron a pocos metros de la rotonda que une la Ruta 22 con la 151 para reclamar la urgente reapertura de los "40 comedores y 38 merenderos cerrados, en los cuáles se asiste a casi 4 mil familias en total".

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Cerca de un centenar de manifestantes de la Darío Santillán marcharon. Foto Anahí Cárdena.

Todo transcurrió en tensa calma. Porque más allá de esta decisión estratégica de los manifestantes de eludir los controles para no exponerse a posibles represiones, la sensación de que en cualquier momento podían registrarse incidentes se mantuvo hasta lo último.

Máxime teniendo en cuenta que también se marchaba contra el feroz ajuste del gobierno de Javier Milei y por el 22° aniversario de las trágicas jornadas del 2001. O sea los ánimos no solo estaban irritados en el Alto Valle, sino que el clima de tensión iba a lo largo y ancho de la Argentina.

Pero ni de un "bando" ni de otro se acercaron, como si hubiera un saludable pacto implícito de no agresión. Durante la hora y media que duró la protesta -de 10 a 11.30-, gendarmes y piqueteros ni se vieron las caras a pesar de que permanecieron con la guardia alta a poco menos de 500 metros de distancia.

El duelo de las chicanas

Predominaban mujeres entre los representantes de la Darío Santillán que le pusieron el cuerpo a la medida. "Es que el gobierno está ausente, cerró todos los comedores. Nos ayudamos pobres con pobres. De la Municipalidad nos dijeron que encontraron los depósitos vacíos, que de la otra gestión no dejaron nada. Se la roban y nadie los investiga", lanzó Rojas mientras desde la mano de enfrente -Ingreso a Cipolletti desde Neuquén- que estaba liberada varios automovilistas repudiaban el corte, lo que generaba un picante duelo, un intercambio poco feliz de acusaciones.

"Aguante Milei", "vayan a laburar vagas", "Aguante la Libertad" fueron algunos de los hirientes gritos que le dedicaron los conductores a las manifestantes meta bocinazos.

Si bien trataban de no responder las provocaciones ni entrar en el juego de las descalificaciones, más de una vez hubo ácida respuesta desde el núcleo de la movilización.

"Es que ahora están enojados pero en 2 ó 3 meses van a estar con nosotros. Acá los pobres vamos a ser más pobres y la clase media en unos meses se hundirá y vendrá a marchar. Nosotras trabajamos de lunes a lunes en los comedores y es algo de suma necesidad", se defendió la referente.

Alejandro, el conductor de un camión de remolque del ACA aguardaba pacientemente en la rotonda que se despejara la calle para rescatar a un auto que se había quedado y requería asistencia mecánica. "Me da un poco de lástima, la gente no está porque quiere acá manifestándose y también me apena los que tienen que cruzar 'a pata", reflexionó viendo con sus propios ojos las dos caras de la moneda.

Fue el mejor resumen de una jornada en la que debutó el protocolo anti piquete promovido por Patricia Bullrich. Por ahora, sin desmanes. La sangre, por suerte, no llegó al río..

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Las organizaciones sociales bloquearon por una hora el carril a Neuquén por la Ruta 22. Foto: Anahí Cárdena.

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