Hay una ordenanza que obliga a los edificios públicos y privados a desarrollar "condiciones de adaptabilidad y practicidad".
Los obstáculos para incluir están a la vista y no serán eliminados de un día para otro. Pero existe una ordenanza municipal sancionada por unanimidad el pasado 18 de diciembre, y publicada el lunes en el Boletín Oficial, que obliga a los edificios públicos y privados a desarrollar "condiciones de adaptabilidad y practicidad" en el plazo de un año.
Por otro lado, las construcciones que sean nuevas deberán adoptar un criterio de
accesibilidad y ajustarse a la ordenanza.
Un capítulo aparte merece el transporte público, que deberá en más adaptar todas las unidades, lo que implica tener un espacio para sillas de ruedas, rampas, pisos bajos y puertas amplias, además de reservar los asientos delanteros o los más cercanos a la puerta de salida del vehículo.
Las empresas de taxis tienen la obligación de contar, como mínimo, con tres coches adaptados que además faciliten el traslado de los elementos necesarios para la movilidad del pasajero, garantizando el servicio las 24 horas.
Todo edificio público deberá contar con al menos un lugar para que estacionen cerca del acceso principal, y a los centros comerciales o paseos de compras se les exige que cuenten con dos carros adaptados y una silla de ruedas estándar.
Todas las plazas deberán incorporar juegos inclusivos y cartelería en lenguaje braile; las personas no videntes podrán acceder a una traducción de cierta documentación como la boleta para el pago de la tasa municipal, sesiones y ordenanzas, y los actos públicos de gobierno tendrán que ser traducidos al lenguaje de señas argentinas.
Estas son algunas de las disposiciones sancionadas, de una extensa ordenanza que se desarrolla en once capítulos y 67 artículos y deroga la 82/06, con la finalidad de lograr una inclusión y participación plena de las personas con discapacidades.
Daniel Guajardo, titular del área de Atención a Personas en Situación de Discapacidad de Cipolletti, aseguró que lo que se proponen es "trabajar en el cumplimiento de esta ordenanza para que la ciudad sea accesible, empezando por casa. Es un trabajo de hormiga y hay mucho por hacer".
Él, como discapacitado, reconoció que en todos lados tiene problemas de accesibilidad y que es responsabilidad de la comuna comenzar a exigir que se respete la norma.
Así, cuando Obras Públicas habilite una obra, tienen que contemplar la accesibilidad de personas con discapacidad.
Consideró que "es un tema de todos, de la comunidad, la familia y el Municipio, y a todos nos concierne".
Además, destacó la necesidad de "salir a la calle y visibilizar el problema", así como también hablar y denunciar las barreras y actos de discriminación que se producen a diario.
"Cuando nos empecemos a tratar de igual a igual, la cosa va a cambiar. Es de a poco, pero creo que se está hablando un poco más", concluyó el funcionario municipal.
Por su parte, el titular de la Asociación Civil Patagónica de Síndrome de Down, Víctor Aubert, coincidió en que los "cambios no son de un día para el otro" y que "falta conciencia en la gente", pero a la vez destacó la aprobación de la ordenanza de fondo referida a la accesibilidad.
San Martín
Una plaza moderna y accesible a todos
Las reformas que la anterior gestión de gobierno realizó sobre la plaza San Martín no sólo mejoraron su aspecto, sino que contemplaron la accesibilidad de personas con discapacidad. Tal es así que las veredas poseen baldosas de distinta textura que guían y facilitan el desplazamiento de los ciegos, además de contar con rampas en todas sus esquinas, amplias y bajas, donde no hay que hacer mucha fuerza para subir, si la persona se traslada en una silla de ruedas.
Daniel Guajardo, titular del área de Atención a Personas en Situación de Discapacidad opinó que "lo que hicieron en la plaza debería hacerse en todos lados".
La obra fue inaugurada a fines de noviembre pasado por el ex intendente
Abel Baratti, acompañado de autoridades municipales y vecinos de la ciudad.
Con el fin de mejorar el espacio verde, también se colocaron luces adicionales y mejoras en bancos y garitas.
No pudo entrar a la comisaría para hacer un trámite por falta de rampa
Pedro Pilotto es un joven cipoleño de 26 años que se maneja en una silla de ruedas eléctrica desde los 13 a causa de una enfermedad (distrofia muscular). La semana pasada tuvo que ir a la Comisaría Cuarta para autenticar la escritura de su casa y no lo pudo hacer en persona porque la arquitectura del edificio se lo impidió.
"Fui con mi mamá y me tuve que quedar afuera, no se puede entrar por ningún lado", contó el joven.
En diálogo con LM Cipolletti, quiso romper el silencio por hartazgo, ya que lo que le pasó en la comisaría le ocurre a diario cuando transita por la ciudad y encuentra a su paso veredas rotas, rampas que son ocupadas por vehículos particulares y escalones que le impiden seguir camino.
"Hay lugares donde directamente tengo que ir por la calle porque o no hay rampa, está ocupada o no se puede seguir", apuntó.
El colmo de las barreras arquitectónicas es lo que ocurre en el edificio municipal: "Si quiero hablar con el intendente es imposible, hay escalones de por medio al ingreso que me lo impiden".
Cuando el gobernador
Alberto Weretilneck era intendente, el joven le planteó el problema. Pero la respuesta que encontró no hizo más que profundizar su malestar. "Me dijo que le indicara en un plano donde había que hacer las rampas, lo que no me corresponde", recordó el joven.
Pilotto se maneja en una silla de ruedas eléctrica que pesa 120 kilos. Vive con su mamá y su hermano en una casa del barrio San Pablo.
"Es más lo que se habla de inclusión, de lo que se hace. Y estoy cansado, hace 13 años que me lo banco, por eso quise que el problema salga a la luz", expresó Pilotto, quien solicitó: "Hay que ponerse en el lugar del otro, aunque sea un minuto".